Luna Nueva en Capricornio. Escalar el Everest.

" ¡Soñad en grande! ¡Dadle una vuelta de tuerca más! ¡ Sin límite! ". Di rienda suelta a la imaginación, a lo grande, loco, muy loco, casi imposible. Luego, tocó compartir en parejas, me daba hasta vergüenza compartir la locura que había proyectado mi mente. Todas mis creencias de carencia y no merecimiento se activaron, a pesar de ello, lo compartí con mi compañera. Ella también compartió el suyo: " Me apunto a una academia de inglés", me dijo. " ¿ En serio? Menudo sueño…muy loco no es que digamos…". A mi se me ha cumplido el sueño, por más imposible que a la mente en aquel entonces le pareciera. Increíble pero cierto. Lo que no sé es si mi compañera logró o no apuntarse a la academia de inglés. 

Hoy Luna Nueva en Capricornio. Nunca había visto tantos planetas en este signo: ¡Sol, Luna, Venus, Mercurio, Saturno y Plutón! Casi nada. Día de siembra, día de proyectar nuestros sueños al Universo. Pero por favor, no hagas como mi compañera de curso, no le vengas al Universo con que tu sueño más loco es apuntarte a una academia de inglés, no pierdas tiempo, ve y apúntate y sin demora lánzate a tu sueño loco. Grande, loco, más loco todavía.¡ Apunta alto, más alto! 

Las semillas se siembran el la Tierra y no en el cielo.

Capricornio señala con el dedo arriba, muy arriba, quiere que subamos la montaña, no una pequeña colina, sino el Everest. No se anda con pequeñeces. Toca ser ambiciosos, proyectar el objetivo, el propósito que represente nuestra excelencia, diseñar la estrategia y confiar que tenemos la fuerza, perseverancia y la capacidad para coronar la cima. Paso a paso, sin prisa, pero sin pausa. Cada pequeño paso nos acerca a la cumbre. Capricornio sabe que no todo será un camino de rosas, ni que todo el monte es orégano, sabe que habrá tormentas, ventiscas, sol abrasador y también sabe que todo aquello que vivamos durante el trayecto es necesario para sacar lo mejor de nosotros. Que todo, absolutamente todo va forjar nuestro calibre, valor y dignidad. Cada experiencia vivida o sufrida se cristaliza en el cuerpo, en la materia, cuando lleguemos a la cima, nuestro cuerpo será el Maestro y toda palabra será superflua. Capricornio habla poco y actúa mucho. Capricornio es la autoridad por su mera presencia, su cuerpo es un libro abierto de aventuras y experiencias. En el camino somos pulidos, cada contratiempo es un maestro, un nuevo desafío, una lima a las impurezas y las aristas. Capricornio no soporta la mediocridad y junto a Plutón, odia las medias tintas, la tibieza y la doblez. Es un tema de vida o muerte, o subes la escarpada cumbre o mueres como un gris personaje embotado en sus propios miedos. 

Para subir a nuestro Everest interno necesitamos ir ligeros de equipaje. Nuestra mochila debe ir casi vacía, con lo justo y necesario, en ella no tiene cabida el miedo a brillar, o el apego al éxito, tampoco el no merecimiento o la confianza a medias. Hoy toca revisar de que material estamos hecho, cual es nuestro molde que ha cristalizado un personaje o máscara. Toca tomar conciencia de cuan pequeño ha sido nuestro molde y si es necesario romperlo, acomodarlo para que nuestra grandeza germine enorme y no como un bonsai. 

Para ser dignos de nuestros logros es necesario que nos preguntemos " ¿ Qué tipo de persona vive el sueño que merezco vivir ? ¿ Quien sube al Everest? ¿ Qué tipo de pensamientos tiene? ¿ Cómo ama ? ¿ Cuan responsable se crea?".  Toca hacer aquellos ajustes y reajustes en nuestra psique que permitan el magnetismo, la confianza y la frecuencia que nos propulsen a la cima, que nos den la paciencia, la disciplina y el temple para ascender al pico más alto. 

Hoy nos toca ser arquitectos de nuestros sueños ambiciosos, ser responsables de nuestra potencia, ser dignos de nuestra autoridad interna y maestros de nuestra vida. Hoy toca morir sin miedo a la mediocridad, hoy el gris no está de moda. Una cosa es la sobriedad, la austeridad, el duro trabajo y la otra es ir a la deriva entre un mar gris y no definido. 

Y sobretodo, en medio del duro y comprometido ascenso, encontremos un instante de pausa para acunar a nuestro niño interior, encontremos la manera de hacernos cargo de él. Aprendamos a ser padre y madre amorosos de nosotros mismos. Llenemos con besos y mimos el espacio de la soledad si asoma. Digamos a nuestra criatura interna " Eres amado por el hecho de ser", no nos perdamos en el hacer, no busquemos el premio en la acción sino que nuestro hacer sea la más elevada expresión de nuestro Ser. De nuestra excelencia. 

Permitamos hoy disponer todo nuestro ser para que la cristalización de nuestros sueños sea digna de la más elevada y sublime expresión de nuestro ser. 

Hoy pedimos la Luna!

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