Luna Nueva en Aries, ser el Camino.

«Maestro, te seguiré adonde vayas.» Jesús le respondió: «Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar la cabeza. Otro, que era discípulo, le dijo: «Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre.» Jesús le replicó: «Tú, sígueme. Deja que los muertos entierren a sus muertos.» 

Lucas 9:60 

!Ahí vamos! Con dirección y propósito. No mires atrás. No mires a los lados. Ni tan siquiera mires , corres el riesgo de imitar cuando lo que tu alma te empuja es a crear, o mejor dicho re-crear, Dios creándose a sí mismo, una chispa de vida naciendo del Fuego Primordial. Ten el coraje de sentir el fuego, en el corazón ¿ dónde sino?  Tu corazón cómo brújula, tu visión es el Norte, el único Norte que existe. Destino, Propósito y Camino son Uno y se dan cita ahora y aquí, ahora y aquí…sin conjugación del Verbo. Pasado diluyéndose en el Presente, rasgado y penetrado por la grandiosa visión del mejor futuro que tu excelencia pueda diseñar. 

Ser nuevo, ser vida, ser creativo, pide compromiso, para nada banal, es la única llave que abre la puerta. El Sí a la Vida con todas las consecuencias es lo único que libera el canal del parto. Hoy necesitamos vía libre. Ahí vamos empujando, se acabao el dolor de las contracciones del parto. Quien ha parido sabe que el trabajo es cosa del bebé que empuja y la madre que se abre a la disponiblidad de su cuerpo y alma. Parirse requiere trabajo, fuerza y a la vez total apertura. La Vida lo hace todo.  

El Fuego sale del agua, del océano, de la más absoluta y total indiferenciación y estado de fusión.  Las aguas cósmicas y nuestras aguas emocionales, unas veces calmas, otras tormentosas, unas veces cristalinas y otras tan insondables que te dejan sin aliento. Quedarse en las aguas, permanecer ingrávido en ellas, nadar entre las emociones las nuestras y las que no lo son es una sutil forma de quedarse atrapado en el pasado, en lo viejo, en cierto modo, la muerte. Ser nuevo requiere el coraje de emerger de las aguas, totalmente diferenciado, encarnado en un ser que se siente digno de la Vida, la abundancia porque se sabe Vida abundante. Dejar que los muertos entierren a los muertos y nacer a la vida, al fuego sólo pide no mirar atrás para no convertirse en estatua de sal como le pasó a la mujer de Lot cuando se encaminaban a su destino. 

Honrar a la Vida , al padre y a la madre que fueron instrumento y canal para ello no implica quedare atrapados como una mosca en una telaraña. Integrar nuestros ancestros en el corazón agradecido y generoso no es lo mismo que indentificarse con ellos y ser incapaz de avanzar. Resolutivamente, sin miedo, caminar hacia delante, sintiendo su fuerza a nuestra espalda como el viento que nos es favorable y el Sol iluminando nuestro rostro. No mires atrás, no te conviertas en estatua de sal. Que los muertos entierren a los muertos. ¡Sí a la Vida con todas las consecuencias!

Hoy toca ser la visionarios y un poco locos para osar imaginar nuestra Vida con los ojos de Dios ¿ Acaso no somos ÉL/ ELLA? Dar aire al fuego, dar alas al espíritu y permitir que el Alma cabalgue libre e indómita, salvaje y virginal a lomos de ese camino que a la vez es destino, propósito y Verdad. Permitir que el Plan sea ejecutado como Dios entienda que es mejor de nosotros. Permitir que Dios nos lleve en el hueco de sus manos con la confianza de un bebé que duerme en el regazo de su madre. 

Hoy somos la acción en presente continuo, el gozo por la acción enfocada. Como guerreros sin adversario ni enemigo. El único enemigo que paría existir es creer que hay un enemigo que vencer. Soberanos como un Sol iluminando e inspirando a que los demás sean soles y soberanos ¿ A caso el Sol tienen enemigo o adversario ? Nuestro único ejercito son las múltiples voces, fragmentos o yoes dispersos en cualquier linea temporal que tocan a nuestra puerta para que la abramos generosamente y los invitemos a entrar y formar parte de la maravillosa aventura de la Vida. Hoy puede ser el inicio de la creación de un Universo de Soles brillantes, creativos y libres que iluminen el cielo cada cual con su particular y única luz.

 

Nuestro sí valiente, hoy es la promesa de un mañana majestuoso. Son solo dos letras.

 

¿ Osamos?

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