Luna Llena en Sagitario: Volar.

¿ Volamos? ¿ Alzamos el el vuelo en busca de nuevas aventuras ? El horizonte nunca llega a concretarse, siempre hay un nuevo horizonte tironeando y espoleando el Alma. Nunca llegaremos al horizonte y esta es la mejor noticia, porque el regalo es el camino, el tesoro es el viaje. Luna Llena en Sagitario, nos trae esa información, ese recuerdo, esa energía disponible para valientes, osados, y seres de sonrisa fácil, incluso en medio de la tormenta. 

Sagitario apunta con su flecha certera muy alto, lejos, fantástico, extraordinario. Volar. ¿ Y qué se necesita para emprender el vuelo ? ¿ Que se requiere para dejar de arrastrarse lastimosamente entre el polvo del camino? ¿ Estamos realmente dispuestos a elevarnos por encima de quien hemos aprendido a ser? 

Luna de libertad y aventura, Luna de Sabiduría donde pregunta y respuesta se funden en un sólo ser, como Maestro y Discípulo se confunden en un sólo saber. La libertad es ligera y no puede ni debe tomarse a la ligera. La Sabiduría está siempre disponible y no llega si no estás disponible a ella. Bienvenidos a la paradoja y al misterio. 

Ser libre requiere, para empezar, un acto de voluntad, un acto valiente de voluntad de salir de la prisión de nuestro sistema de creencias que nos mantiene en la cárcel de nuestro propio pensamiento. Quererlo, y no solo eso, quererlo mucho. Para volar se necesitan varias cosas, primero acordarse que tenemos alas. La mayor parte de nuestra existencia, sobrevivimos pensando y sintiendo que no tenemos ni tan siquiera el derecho a volar, expandirnos, expresarnos. Vivimos sabiéndonos simples orugas, que se arrastran penosamente, comiendo con voracidad hojas y más hojas, menudo aburrimiento. Y en este aburrido existir nos llenamos de cosas, estímulos, salvadores externos, falsos maestros, charlatanes, enseñanzas, credos, que anestesian nuestro vacío existencial, en fin, justificaciones para perpetuarnos en nuestro mundo de gusano. Nos explicamos historias, muy creíbles con tal de mantener "nuestro estado oruga", para que todo encaje en nuestro pequeño mundo ilusorio. Nos aferramos a cualquier dogma, verdad, credo, gurú para dar algún tipo de confirmación a nuestra pequeña vida de gusano. Sagitario es la Verdad, pero ¡ Ojo! No convirtamos la Verdad en dogma inamovible, por eso demos la entrada en escena al inquieto Géminis, residencia del Sol estos días. Como un alumno "toca pelotas", levanta la mano en el aula para cuestionar al Maestro. El germen de la duda, del " y si …". el gran juego de la vida. Pregunta y respuesta, como un baile hasta que uno llega al silencio de la sabiduría, al fuego de la intuición. Silencio. Saber. Verdad, verdadera. 

Tener alas es una gran responsabilidad, no es cualquier cosa. No es como si de repente descubres que te ha salido una peca. Tener alas, reconocerlas y abrirlas es todo un proceso, apto solo para valientes guerreros que vuelven de la batalla victoriosos y re-nacidos. Tener alas significa que antes hemos sido la oruga que aburrida hasta el hartazgo de tanta hoja devorada con voracidad se da cuenta que quizá la existencia es otra cosa que arrastrarse. Y sin oponer resistencia a la Vida y sus ciclos se encierra en su capullo, como quien entra en un sagrado sarcófago para morir a lo que cree que es, a lo que se acostumbrado a ser, a lo que ha aprendido a ser, a lo que le han dicho que es. Y en ese particular ataúd, muere a la ilusión de lo que en realidad no es. Ataúd, sarcófago, Útero Sagrado donde muerte y nacimiento son lo mismo, donde en la oscuridad se gesta la Luz, espacio oscuro, misterioso, lúgubre disponible para guerreros de Luz. En esta Lunación, Jupiter en Escorpio nos invita a esa muerte del "yo ilusorio", de todas esas creencias que no solo limitan nuestro vuelo, sino que lo impiden. Dejémonos morir a lo que no es, pues, como valientes guerreros que entran en la batalla sabiéndose victoriosos de antemano. Y la oruga muere, y la Vida y sus ciclos empujan, y la oruga siente la pulsión de vida, algo nuevo puja por salir a la superficie, algo inesperado, una sed de libertad que hace que la "oruga que fue", empuje y empuje. Y en ese doloroso salir del "capullo", las alas se fortifican, toman todo el vigor de ese acto de urgente voluntad de beberse la vida de un sorbo. Nacimiento y muerte se confunden, en un trabajo de parto en que lo nuevo ya no es más una promesa, sino una realidad, un darse a luz al verdadero ser que habita en el interior de todo corazón que no tiene miedo a amar. Y la oruga, ya no es más oruga. Le han crecido unas alas de colores y de ahí, con elegancia, ligereza, belleza, audacia emprende el vuelo. Ya no se arrastra. Vuela. Ya no come hojas ni polvo. Se alimenta de néctar y ambrosía. 

Para volar ligeros hay soltar lastre, mucho lastre. Ya no vale regodearse en viejas heridas, ya no toca ser fiel a papá y mamá con un sistema de creencias que nos pesa, que es viejo, es caduco y nos impide el vuelo, la libertad, el viaje y la aventura. 

Hoy Maestro y Discípulo se funden en un alquímico abrazo. Hoy pregunta y respuesta se funden en un silencioso no saber, maravillado de saber que todo, todo puede ocurrir en cualquier momento de gracia. Y en ese no saber, pantalla en blanco, emerge la Confianza en la Vida. La vida como flujo incesante, como ciclo, como ciclón, como brisa, como fuego, cono llama, como lluvia, como tormenta, como lo que le de la gana a la vida expresar…y en esa confianza plena, con nuestras alas renovadas, re-nacidas, recordadas, reconocidas, bailamos hacia un horizonte que nunca llega a concretarse, más que en un apasionante viaje del alma. Y en ese viaje apasionante en el que podemos gritar entusiasmados " La Vida vale la alegría de ser vivida!". 

Somos sabios en ese no saber, porque nuestra pesada carga no impide a la vida fluir. Llegará ese bendito día en que ya no habrá más preguntas ni respuestas, solo el alegre caminar hacia ese horizonte de pura pasión y entusiasmo.

Dejar un comentario

    Favor de o registro para enviar.

    Agregar comentario