Luna Llena en Géminis: ¡El Fuego será siempre nuestro!

Sol de Fuego, luna de Aire. El fuego es la chispa, el alma, el conocimiento, la consciencia de lo divino en cada uno de nosotros. La chispa enciende e inicia. El aire es la palabra, el verbo creador : " ¡ Hágase la Luz!". El verbo se hace carne y crea realidades. Trata de imaginar el efecto del aire sobre el fuego. En esta Luna Llena en Géminis, vamos a echarle un buen puñado de Tierra, para que el tema no se descontrole demasiado, para que el fuego sea creador y el aire se focalice en lugar de revolotear sin rumbo. En esta Luna Llena en Géminis, vamos a tener la oportunidad de ir al "rincón de pensar". Mercurio retrógrado, de la mano de Saturno nos invitan a parar, detenernos. ¡ Stop!. Si te lo tomas como castigo o no, es tu decisión. El "rincón de pensar" será una gran oportunidad para re-plantearse, re-visar, re-significar, re-colocar muchos temas, "flecos sagitarianos" que quedan pendientes. Hay ciertas preguntas que yo me haré en estos días, preguntas que llevo casi tres años haciéndome mientras Saturno ha transitado Sagitario. Aprovecharé los últimos coletazos para culminar el trabajo, ya que el 20 de diciembre entra en Capricornio. Entonces el trabajo será bien distinto, consecuencia, de hacer con rigor la re-significación y re-visión de lo que significan los valores para así inspirar la Ley. Revisar lo que es la Ley para así poder transitar hacia la justicia. Reinventar las creencias, no sea caso que se hayan convertido en dogma. Ampliar la visión, tomar perspectiva. Volver a confiar en la Vida. Librarse de las falsas devociones y gurus. Resignificar lo que es un maestro. Y seguir alegremente el viaje de la vida, más livianos, libres del excesivo peso de la palabra grabada en la piedra. Este "rincón de pensar" al que la Luna Llena en Géminis nos sienta, será definitivo para que entendamos de donde nace nuestra comunicación, qué la fundamenta, qué la inspira: el Amor o el Miedo. La libertad o la necesidad de seguridad. La soberanía o la obediencia. La verdad o la razón. Nuestra Maestría interna o externa.

¿ Qué es la Ley? En estos últimos tiempos se habla mucho de ella, se la invoca para todo, y para todos. Hay a quien les da mucha seguridad, " algo ahí fuera te dice como actuar, qué hacer, qué no hacer", que cómodo ¿ no?. A otros les crea miedo y celo en sus acciones o culpa, si no se obedece. Para otros pesa sobre sus cabezas como una advertencia, casi una amenaza. A otros pocos les da motivo de rebelión. "¡La Ley, cumpla la Ley!".  En los albores de los tiempos, el Código de la Ley fue entregado por el Dios Samash al Rey Hammurabi. La Ley estaba grabada en piedra dura, y si vas al Louvre tendrás ocasión de admirarla. " Diente por diente, ojo por ojo", así se las gastaba la Ley en aquel entonces. ¡Cualquiera no la cumplía! ¿ Quien quiere quedarse bizco o mellado? La Ley era complicada, intrincada, un lío ¡ vamos! Imagina pues, el impacto que tuvo en la gran masa de analfabetos. ¡Miedo! La Ley sólo la interpretaban unos cuantos elegidos: la Autoridad de la Ley. ¡Miedo! Disfrazado de seguridad.  La ley grabada en piedra, era inamovible. Luego apareció Yhaveh y le entregó otra piedra grabada a Moisés, la Tabla de la Ley y sus Diez Mandamientos. En la misma onda de crear miedo que el  Código de Hammurabi. Sólo leerla en el Éxodo, ya me provoca desazón y mal rollo. Un Dios vengador, temible, celoso, posesivo y mala bava entrega al pobre Moisés un compendio de prohibiciones " No hagas esto, ni lo otro ni lo de más allá….". En caso de hacerlo, la furia de Dios caerá inclemente sobre el desobediente. Date cuenta pues, qué tenemos grabado en nuestro ADN, qué tipo de concepto tenemos acerca de la Ley. Aunque conscientemente nos digamos otra cosa. El peso del miedo, culpa, venganza o la rebelión, a lo largo de milenios ha hecho una mella muy profunda en nuestra psique. Ha perpetuado la herida de la separación, convirtiendo la experiencia vital en algo totalmente polarizado. La Ley se encuentra fuera, grabada en piedra, eterna, inamovible. La Ley sigue encontrándose fuera, impresa en interminables códigos que pocos entendemos, con un lenguaje florido y lleno de tecnicismos, un lenguaje poco humano. ¿ Qué es la Ley? ¿ Quien tiene legitimidad para exigir su incumplimiento ? ¿ Quien tiene la autoridad para obligar a su obediencia? Por que claro, la Ley se obedece, de lo contrario, lo más suave que te puede pasar es quedarte bizco. Y eso es lo que perseguían, consolidar una gran masa, un gran rebaño de bizcos, sin visión, sin perspectiva, sin poder. 

Cuando quiero tener una respuesta clara y verdadera, observo la naturaleza. ¿ Qué da estructura al cuerpo humano? ¿ Qué hace que no seamos un amasijo de músculos y órganos? ¿ Qué vertebra ésta maravilla llamada cuerpo humano? Pues eso, la columna vertebral ¿ Dónde se encuentra ? En el interior de cada hombre y mujer. ¿ Te imaginas que la columna se encontrara fuera junto con el resto de huesos ? La espalda nos da estabilidad, estructura, confianza, es un eje fiable alrededor del cual relajarnos. ¿ Cómo percibes tu espalda? Sí, da estructura, ¿ Pero acaso es rígida como un palo de escoba? Date cuenta, cuando la espalda está sana, es flexible. Estructura no es sinónimo de rigidez. Una cosa es tener estructura interna y la otra, una coraza. 

¿ Qué vértebra el Ser Humano? ¿ Qué nos da estructura ? La Ley y nuestros sistemas de creencias, nuestros valores. Sagitario conforma este profundo significado, y Saturno en su largo periplo por este signo ha puesto el foco ahí. Cuando la Ley, los valores y el sistema de creencias no se encuentran en nuestro interior, más que estructura, nos dan rigidez. La ley de este modo, grabada en piedra en nuestra memoria, se convierte en un estrecho corsé que nos impide la libertad de movimiento, nos sabotea la creatividad y la alegría de vivir. La Ley nos da un ilusorio sentido de la seguridad que en nuestro olvido hemos depositado fuera y no dentro. En nuestro miedo, desde nuestra herida de la separación hemos creado la necesidad de ser "legislados y gobernados desde fuera y no desde dentro". Nos hemos olvidado que la real seguridad emana en lo más profundo de cada corazón.

Toca ahora, más que nunca, recordar que la ley debe tener un alma que le de flexibilidad y vida. Cuando la ley viene inspirada por los más altos valores aviva nuestra libertad y soberanía. De lo contrario se vuelve arterosclerótica y artrítica. Cuando la Ley se encuentra dentro, nos volvemos seres soberanos. Cuando la Ley se encuentra fuera, nos volvemos súbditos sumisos. 

Sed de libertad, impaciencia, rebelión versus rigidez y conservación del status quo, se constela en estos tiempos en  el cielo para que cada uno surfee la ola, según su conciencia le dicte. O mejor dicho, en virtud de las memorias que a cada cual se le activen.

¿ Sabes que las corazas están hechas de metal? ¿ Sabes como se funde el metal? ¡Con fuego! El fuego primordial, la chispa divina, la llama del corazón. Fuego que crea o destruye, que calienta o quema, que alumbra o ciega la vista. ¿ Qué tipo de fuego inspira tu vida? ¿ Donde tienes depositado el fuego? ¿ En su trono en lo más profundo del corazón? ¿ O en la antorcha que otro encendió por ti?

Recuperar el Fuego Divino es urgente, el conocimiento que no la creencia, la Verdad, que no el tener razón. Hubo un tiempo más allá del tiempo que los hombres y mujeres vagaban por la Tierra sin propósito, sin sentido, sin consciencia, como sombras sin vida. Sin chispa. Ante tal triste panorama, el Titán Prometeo, desafiando a Zeus, robó el fuego de los Dioses para entregárselo a los hombres. Zeus, montó en cólera " ¡Menuda ocurrencia entregar el fuego a los mortales! Menuda desfachatez y menuda imprudencia. El Fuego de los Dioses les recuerda a los hombres su Origen Divino y si el hombre recuerda su Origen ¿ quien lo podrá gobernar? ¿ Quien lo podrá someter? ". Prometeo desobedeció la Ley y fue duramente castigado y torturado. "¿ A quien se le ocurre recordar al gran rebaño que están hechos a imagen y semejanza de Dios? Menuda desfachatez e imprudencia. Por favor, que todos vuelvan al redil, mansamente, so pena de infringir la ley y tener un final tan dramático como el del intrépido Prometeo". Y así nos va…..pidiendo permiso para hacer y ser. Pidiendo perdón por ser. La columna vertebral, la estructura se convirtió en rígida armadura. Perdimos el Fuego y el sentido de la Ley interna.

¿ Cómo romper la armadura ? Las armaduras no se rompen, se funden con el fuego, la llama del corazón.

Empecemos a ejercitar el músculo de la confianza, que no es lo mismo que la fe ciega. Entender que sólo hay una Ley Natural que vértebra nuestra existencia. Poquito a poco acortar las distancias internas entre súbdito y monarca para volvernos Soberanos, tirano y víctima para ser Libres. Lógica e intuición para ser Creativos sin mesura. Y sobretodo entendiendo que Maestro y Discípulo son lo mismo, que pregunta y respuesta se gestan en nuestro interior.

La Ley, el Maestro, el Sacerdote, el Gurú moran en nuestro interior a la espera de ser despertados. Emprender el apasionante viaje al centro de nosotros para ir al encuentro de nosotros mismos. Entender que somos lo que buscamos y en esta comprensión forjar los cimientos de nuestra verdadera comunicación y convertirnos en arquitectos de nuestra realidad. 

 

Feliz Luna Llena en Géminis. ¿Nos encontramos en el rincón de pensar?

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