Luna Llena en Escorpio, sin maquillaje y con la cara lavada.

Luna Llena en Escorpio, y aquí me detengo para respirar, como quien inhala profundamente antes de sumergirse en el agua. Y no es una metáfora, las aguas de Escorpio son para buceadores intrépidos, que no es lo mismo que expertos. La simple mención de Escorpio, aunque uno no tenga ni idea de astrología, gatilla un montón de emociones encontradas, paradójicas, aparentemente contrapuestas. Genera tanto magnetismo como repulsa, miedo como atracción, morbo como sugestión. Escorpio, territorio del Hades, el reino de Plutón y Marte, ambos poderosos guerreros, de la Luz y de la Sombra. Todo o Nada. En Escorpio no hay escondite, no lo intentes, porqué allí donde intentes ocultar, en otro lugar se revelará, descaradamente y sin pudor alguno. Buff, se me olvidaba, cuando uno inhala profundamente, llega un momento que debe exhalar desapegadamente. Escorpio nos recuerda que tanto la inhalación como la exhalación son inseparables para crear la respiración así como la Muerte es inseparable de la Vida.

Escorpio no maquilla, ni enmascara, sino todo lo contrario, te deja con la cara lavada, te muestra tu verdadero rostro, con tus arrugas o cicatrices, con esas pecas que no te gustan o esas ojeras que delatan tus noches de llanto, o ese ceño fruncido que revelan tu necesidad de control….Esa es la belleza de Escorpio, justo porque no pretende embellecer, sino porque es verdadero, y lo real, siempre es bello. O Todo o Nada. Escorpio, te lo da todo, luego te lo quita. ¿ Para qué ? " Que mala suerte he tenido…eso es el Karma…". Lo que tu digas, pienses lo que pienses tienes razón, creas lo que creas, lo creas. Pero ahora, apáñatelas sin nada, en medio de la nada del desierto y allí, mírate en el espejo "¿ Quien soy?", y en esa terrible y árida nada, en ese infierno tremendo, en esa oscura noche del Alma, entonces muere y de las cenizas que se revele el auténtico guerrero. El guerrero que renuncia a su poder, el guerrero que se sabe nada, es vulnerable porqué ha conocido su fragilidad, no en los libros, cursos o talleres, la ha experimentado en su agonía, en su permanecer en el ojo del huracán de un desierto sin horizonte, en el infierno sin paraíso, en la noche oscura donde la Luz ni tan siquiera es una posibilidad. Justo ahí, permaneciendo atónito, maravillado, en pie y cagado de miedo, justo ahí el guerrero que hay en ti se alza majestuoso y sin poder. Escorpio es exigente " Dame tu poder, entrégame todo aquello para lo cual tu te sientes poderoso, dámelo y te enseñaré la verdadera Potencia".  Escorpio no nos invita a cortar los lazos de poder, sino que los corta sin más con su compasiva espada. 

Cada cual de nosotros tenemos ese vínculo que nos hace sentir poderosos y conectados con la vida, el dinero, las relaciones, la carrera, la espiritualidad, el uso de la información, la comunicación, la familia…infinitos lazos de poder. ¡ Zas! Con Escorpio eso se corta de raíz. Nos trae la ruina que necesitamos, el divorcio o despido, la crisis existencial el vacío total y absoluto. Si somos capaces de permanecer ahí sin escapar, comprenderemos las bondad de la afilada e impecable espada. Una vez cortados los lazos que nos unían a nuestro objeto de poder, podemos conectar con el verdadero e ilimitado potencial de la Vida. Escorpio nos exige que humildemente digamos " Yo no soy poderoso. Yo soy el potencial ilimitado de la Vida a través de mi". Honestamente, tal caudal de energía abruma y más cuando hemos sido adoctrinados en la carencia, el no merecimiento, el soñar en pequeñito, y sobretodo el no sentirnos Hijos de Dios, con todo lo que ese re-conocimiento implica.

Mucho se habla de la energía Crística, el Cristo y el Amor incondicional. Todos estamos llamados a ser el Cristo, ese ser cristalino que en su transparencia, murió a todo acondicionamiento y programación para permitir la luz brillar a través de Él. A todos nos fascina la idea de ser el Cristo, y cuanto más anclado en el New Age y en la nueva espiritualidad, másfascinación por lo Crístico y paradójicamente, más resistencia.  Lo que olvidamos es que Cristo para poder entregar todo ese Amor, revelar toda su Luz y tocarnos con ella, tuvo que pasar por el desierto, tuvo que conocer al "diablo" y sus seductores tentaciones. " Si eres Hijo de Dios, demuéstralo….Si me adoras te daré todo el poder….si te postras ante mi haré todo lo que me ordenes….".

Y Jesús se convirtió en el Cristo, en el ser liberado que todos estamos llamados a ser, cuando ni tan siquiera pestañeo ante tan tentadoras propuestas. ¿ A quien no le interesa el poder ? ¿ No? Esa es la diferencia que marca la diferencia, lo que nos convierte en Cristos, guerreros de la Luz, cuando sabemos que nuestro origen divino no es algo a demostrar. A menudo nos quedamos estancados en lo bonito, " Tu eres mi hijo amado en el cual me complazco...", y obviamos las segunda parte. Tras el baptismo y la unción, llega la tentación donde uno se convierte en el verdadero Cristo o ser Libre y Liberado. Donde uno sabe sin necesidad de pruebas que es hijo de Dios. Donde uno conoce de primera mano, con todo su cuerpo la seducción de las tentaciones y los atajos. Donde uno va más allá de los espejismos y las promesas de poder para sentirse conectado al verdadero potencial. Donde uno libra la batalla más cruda, la tentación de ser alguien poderoso para no ser nadie y desde ahí, encarnar la potencia ilimitada. 

Y justo en el clímax de nuestro infierno personal, en medio de la travesía del desierto, en el pozo, es cuando se pone a prueba nuestra templanza, coraje y humildad. Justo en la miseria y en la nada es cuando Escorpio exige: " Contesta ¿ Quien eres tú? ". Justo en las cloacas de nuestro ser, en lo más inmundo y vergonzoso de nuestra psique, en los laberintos de nuestra mente, justo en lo más putrefacto saber que somos Hijos de Dios, que somos luz y que eso no hay que demostrarlo a nadie y que para ello no es necesario hacer ningún pacto, ni firmar ningún contrato, ni realizar ninguna transacción. No hay regateo posible, ni rebaja. En ese instante en que nuestro miedo puede decantar la balanza es cuando se decide quien se alzará por encima de sus cenizas o quien permanecerá todavía en le mundo del los muertos. Justo en ese instante de gracia la voluntad del Creador y del hombre encarnado se sincronizan como un mágico reloj y toda la abundancia del Universo es derramada en nosotros, ilimitadamente. 

 

Escorpio exige tanto muerte como resurrección, no de un trocito o un fragmento, sino de la Totalidad de nuestro Ser. Exige compromiso sin titubeos. Escorpio es generoso y sabe que gracias a la batalla, al saberse impecable en medio de la mierda, el paraíso no es una promesa, sino una realidad palpable a través de cada sentido. Gozo, placer, dicha, extasis. No olvidemos que la polaridad de Escorpio es el vergel de Tauro. Y solo podemos re-ingresar en el Eden cuando sabemos quienes somos, de lo contrario nuestra estancia en el pretendido paraíso vendrá de la mano del miedo " Ojo que si se termina…ojo que si no hay para todos….".

Tomemos pues, una generosa y profunda inhalación, zambullámonos en las profundas y oscuras aguas y aprendamos a danzar al filo de la delgada y afilada hoja de la espada. Aprendamos a discernir la aceptación y del conformismo, el fluir y de la desídia, el no hacer y de la pereza, la humildad y de la modestia, la vulnerabilidad y de la cobardia, el gozo de la lujuria, la compasión de la pena. Y así, suma y sigue. Sin engaños. 

Más allá de nuestra historia personal, del fantástico relato que nos da identidad, mucho más allá de la fabulada historia de nuestra vida que nos da la seguridad del personaje tan bien aprendido, más allá del horizonte que ahora no somos capaces de vislumbrar se abre el Universo de las infinitas potencialidades en el que solo se nos permite entrar enteros.

Ser guerrero o un "bravucón chulo piscinas" es resultado de una valiente, comprometida e impecable decisión personal. Nadie lo va a hacer por nosotros, ahí radica la grandeza de lo que significa la verdadera Libertad. 

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