Inmaculada Concepción, el Sí que lo cambia Todo.

Quien sabe si los mitos son reales, lo que sí se puede afirmar, es que los mitos y leyendas viven eternamente en nosotros. Aunque no seamos conscientes de ello. Los mitos viven a través nuestro en cada pequeño detalle de nuestra vida cotidiana y en los grandes eventos que trascienden fronteras, tiempo y espacio. Ajenos a esta corriente subterránea que nutre nuestra alma, nos hemos ido alejando del misterio, el ritual y la profunda celebración de la vida. Hemos situado en un extraño pedestal aquello científicamente probado y que engrosa estadísticas de números, percentiles y dogmas avalados por comunidades de sesudos científicos. Estamos perdiendo la chispa y el fuego cuando no se cuida, se apaga. 

Celebramos Navidades vacías de contenido, nos hartamos a turrones, polvorones, cocido y cava. Aprovechamos la Pascua para ir de viaje. Nos encanta el Puente de la Purísima para ir a esquiar o adelantar compras de Navidad o marcarnos un buen viaje. Pero….en este frenesí en el que estamos sumidos, olvidamos el sentido profundo de ciertas fechas marcadas en rojo en nuestros calendarios, que más allá de permitirnos un buen y merecido reposo, tienen un mensaje que si lo escuchamos nos expande el Alma y nutre el fuego. 

El sábado pasado era 8 de diciembre, la Purísima, la Inmaculada Concepción.  Y sí, admito, es una gran oportunidad para salir y airearse un poco. Pero… ¿ Y si en ese extremo movimiento en el que nos hemos acostumbrado a vivir no detenemos por unos minutos para saber? Y no solo para saber, sino para escuchar, sentir y encender la curiosidad ¿ Qué me está contando el calendario hoy?  Ir más allá de la obviedad o el dogma de Fe  “Sí, sí…ya eso de la Virgen , el Ángel le habló,  le bajó la Paloma y se quedó preñada…en fin…cuentos chinos….”, o más allá del creer el literal de las palabras sin escuchar y sentir el Alma de lo que dicen. 

Inmaculada Concepción, concepción sin mácula, concepción sin mancha, concepción Purísima. ¿ Sólo la Vírgen? “ A estas alturas me dirás que eso de la Vírgen es real, pura y casta… en fin, que no me lo trago”. 

Este día en el calendario, nos invita a reconocer que todos somos esa Virgen a la que el Ángel, por unos instantes la turba y asusta. Todos somos esa Virgen que sin fisuras, sin tibiez ni doblez pronuncia un Sí que lo cambia todo. Vírgen es ese aspecto indómito en nosotros, ese aspecto penetrable y disponible a la vida, ese lugar salvaje que “sabe sin saber”, ese aspecto de ardiente libertad que decide qué o quien lo penetra. Virgen es lo puro y sin mácula en nosotros, aquello que no se deja manchar por las creencias, condicionamientos, herencias, memorias o vete tu a saber, todo aquello que no proviene de la Fuente, en definitiva. Virgen es una pantalla en blanco que acoge una nueva historia en nosotros, fresca y verdadera. Vírgen es ese molde perfecto recibe la semilla, esa matriz que acoge la Palabra que se hará carne, ese útero vacío que gesta la más bella creación en nosotros. Todos somos esa matriz, ya seamos mujeres u hombres. 

Todos recibimos a diario la visita del Ángel “ Salve María….llena eres de Gracia…”. María más allá de ser un nombre popular, significa la “ preferida De Dios…la bendecida De Dios…”, todos somos Ella. Todos somos los hijos predilectos De Dios, de la Vida. Y sin excepción, estamos llenos de Gracia, porque la vida, aunque se nos olvida, es pura Gracia, un regalo precioso que demasiado a menudo se nos olvida agradecer. Y ese Ángel nos visita y no desfallece en sus intentos, la mayoría de las veces, en vano. Estamos demasiado ocupados, sumidos en un ruido ensordecedor, un movimiento desenfrenado a la búsqueda de no se sabe qué como para escuchar el suave susurro del Ángel que nos anuncia algo nuevo, fresco, desafiante, revolucionario directo de la Fuente. Y si por aquellas cosas de la vida, ese Ángel, harto de ser ignorado, nos habla a voz en grito, puede que nos asuste, nos turbe por el escándalo del mensaje que transmite. El Ángel, la voz que viene de la Fuente, de Dios, nos habla dulcemente de nuestro potencial creativo, nos permite abrirnos a la maravilla a la que estamos llamados como seres humanos: manifestar la magnificencia, la Gloria, la exuberancia De Dios. Eso, asusta. Eso turba. Eso incomoda. Escuchamos la llamada y raras veces acatamos. Seres creativos y creadores que nos conformamos con hacer burdas copias. Es más fácil, menos comprometedor, menos incomodo. Hay que ser fieles a todos los condicionamientos y memorias que cargamos desde el principio de los tiempos en que fuimos expulsados del Edén. Y no recordamos que el Paraíso es nuestro Reino, por más que nuestro Ángel se quede afónico. 

Y María dijo Sí! Y ese Sí sin condiciones cambió todo, “ Hágase en mi según tu voluntad….soy tu esclava…el señor obra en mi maravillas….mi Alma celebra a Dios y el Espíritu que me salva….”. Todos somos Ella. Todos tenemos la semilla del coraje de decir SÍ a la Vida a pesar de que no sepamos cual es El Segundo paso. Todos tenemos la matriz, espacio vacío que acoge la palabra de Dios, la inspiración del espíritu que nos dicta los actos de creación más  grandes jamás contados ni vividos. Todos hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios para manifestar su grandeza y no nuestra pequeñez en un inútil intento de hacer las “cosas por nuestra cuenta”, sordos e impenetrables a la verdadera inspiración, seguimos copiando, re-creando una y otra vez en bucle historias grotescas, fuera de la soberanía que se nos entregó al nacer. Ser esclavo del la Palabra de Dios, del Espíritu, ser dócil servidores de Eso, es lo que nos erige como Seres Humanos verdaderos, lo que nos corona como Soberanos del Cielo y de la Tierra. Justo cuando ambos "Síes" se acoplan, el De Dios y el nuestro, la Vida se despliega con toda su grandeza. Y eso, es lo que hizo María, decir un valiente Sí sin saber qué venía después.

 

Eso es concebir sin mancha, eso es la Inmaculada Concepción , el inicio de un acto de creación sin precedentes. Todo lo que viene de la Fuente es nuevo, fresco, grande, vivificante, una celebración a la Vida. Todo aquello que viene de nuestro “personaje” olvidadizo de que el también es la Fuente, sordo al susurro del Ángel, temeroso a gritar “Sí a la Vida con todas las consecuencias”, es una historia sin alma, una creación previsible, automatizada. 

Hemos nacido para reconocernos Reyes y Reinas, reconocernos la Fuente de Creación, desplegar alegremente nuestro potencial creativo y eso, nos asusta y elegimos la mediocridad, la tibiez, el empequeñecernos en una falsa humildad que no beneficia a nadie.

"....Bendita eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre: Jesús, el Cristo, el que se sabe Uno con Dios, Emanuel, el que viene en nombre de Dios....". Este es el Santo Grial que tantas historias ha inspirado, tantas guerras ha desencadenado, tanta búsqueda infructuosa fuera. Ese Santo Grial, el Cáliz vacío que espera confiado sea sembrado en su interior la semilla que viene sin mácula directa de la Fuente. 

Todo verdadero proceso creativo se inicia por la concepción. De nosotros depende qué es lo que queremos dar a Luz. Somos libres de escoger: ser autores o papagayos.

Dos simples letras juntas, pronunciadas con impecabilidad cambian todo. Sí, simple que no fácil, fluido que no cómodo.

Yo soy María, la esclava del Señor que obra en mi maravillas, cada vez que escucho humilde, valiente, disponible, penetrable la Palabra, el Logos, la Inspiración. Yo soy María llena de Gracia cuando me dejo penetrar por aquello que es Verdadero y a pesar del pánico pronuncio un Sí confiado. Yo soy María, la bendita de Dios cuando genero suficiente vacío en mi interior capaz de acoger, gestar y dar a Luz mis creaciones, las creaciones de Dios. Yo soy María cuando me re-conozco la Reina de los Cielos aquí en la Tierra. Yo Soy María cuando mi cuerpo entero celebra la creación. Yo soy María cuando el Sí valiente es la llave que abre los diques y compuertas al flujo de la Vida. Potencial infinito de creatividad. Yo soy Eso. Libre de Pecado, Pura y sin mancha.

Yo concibo sin mancha y doy a la luz con pureza.

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