Adiós Saturno en Sagitario. He aprendido a amarTe y logrado AmarMe.

" Se ha marchado y parece que me quedo huérfana, otra vez. Tanto tiempo esperando este momento y ahora resulta que me siento  como si me faltara algo…¿ será el síndrome de Estocolmo? No creo. Siento que es algo mucho más grande". Cierro los ojos, me dejo sentir, inhalo, exhalo….siento un amor muy real, concreto, palpable, encarnado, sobrio. Un amor muy saturnino, en realidad, despojado de fantasías, adornos y demás  abalorios inútiles. El amor es lo que es, ¿ Para qué adornarlo? Y así me he sentido yo estos últimos dos años y medio: sin adornos. 

Hoy Saturno ha ingresado en Capricornio, otra forma de decir, Saturno se ha pasado casi tres años en Sagitario, mi ascendente. A día de hoy, atrás quedó la Luna Nueva en Sagitario, terreno fértil para sembrar semillas de expansión. Ante mi, el umbral del Solsticio de invierno, un horizonte de incipiente luz. En el centro yo, encarnado presente. Hoy pues, es un día de celebración, ¿ Acaso no lo es cada día? Curiosos los regalos que me dejo el viejo Saturno, en su aparente dureza y austeridad, esconde infinita ternura, sensibilidad y amor. Hoy es de justicia agradecérselos, aunque sé, y sonrío al escribirlo, que a Él le trae sin cuidado el agradecimiento y el reconocimiento, de hecho, me atrevo a decir que le abruma cualquier muestra que escape de la elegante sobriedad. 

Al tener Sagitario en el ascendente estos dos últimos años y medio han sido una prueba, no siempre agradable. Aunque no seas Sagitario de signo o tengas el Ascendente ahí, tienes Sagitario en tu carta, con lo cual el paso de Saturno, seguro que ha tocado de alguna forma u otra. 

Saturno me ha dejado sin adornos, y no sólo eso, me ha dejado desnuda, en bolas. Todo aquello que para mi tenía un significado, un sentido de propósito y misión desapareció sin dejar rastro. Me las he tenido que apañar despojada de todo en una ardua travesía en el desierto. Sin energía  ni entusiasmo, he tenido que escarbar profundo, con mis propias manos hasta el manantial de agua viva, que surge de mi interior para aliviar mi sed con el real entusiasmo que me llena del Dios vivo. Me has despojado del vacío optimismo, del buen rollito sagitariano hueco. Me has destruido mi castillo de princesas y hadas y me has hecho visitar las mazmorras, para quedarme.  Y en realidad  me doy cuenta que no me has despojado de nada real, me has abierto los ojos, desgarrado el velo de la fantasía y me has hecho probar el a veces amargo trago de la realidad y ¿ Sabes ? La realidad desnuda ha sido el mejor bálsamo y medicina. 

Los Maestros cayeron y yo con ellos. El primer ¡ Zas en toda la boca! fue esto. Desde niña quise el mentor, un gurú, que la vida me negaba sistemáticamente. Alguien que me inspirara y me hiciera de guía. Durante el tránsito de Saturno llegaron los anhelados Maestros " Por fin tengo uno…..", me decía feliz, agradecida y obediente " Medita así, haz esto, haz lo de más allá, haz sadhana, madruga, contorsiónate, disciplínate…", y yo feliz siguiendo sus sabios consejos. Saturno se ha ocupado, sin remilgos ni anestesia de mostrarme la realidad detrás de un turbante, una larga barba, un mala, un  mantra, un sabio discurso…detrás de todo adorno se ocupaba de mostrarme la realidad del maestro. Su desnudo personaje enmascarado de tanta liturgia. ¡ Zas en toda la boca!  Nada. Nada de nada. Frustración, desorientación, rabia. Hasta que entendí que eso no era más  que el papel de envolver de un preciado regalo: " La maestra eres tu, a ver si te enteras"

Con vacilantes pasos, he ido aprendiendo lo que significa encarnar al maestro vivo en mi. ¡Otra travesía en el desierto! Cuantas veces me han subido en un pedestal para luego lanzarme del mismo y romperme en mil pedazos. " El Maestro soy yo. El Maestro eres tú. No busques fuera, no proyectes en mi tus expectativas, tus fantasías, tu deseo a ser salvado del dolor de la separación. No proyectes en mi tu padre y tu madre ausente. Haz la tarea, tal y como yo hago la mía. Yo soy tu espejo, no tu Salvadora".  Dejarme ascender al pedestal y saber que no es real. Caer del pedestal, saber que no es real. Dejar de formar parte de las fantasías de los demás. Amor, sólo amor. Gracias Saturno por despojarme de las proyecciones ajenas. Por aclararme lo que es un Maestro, por reafirmarme en entender que todos somos el Maestro viviente. 

En estos años, me has despojado del amor edulcorado  al yoga y la meditación, la la ciega devoción y fe vacía. Eso fue muy duro, terrible, una agonía. Me dejaste sin energía " A ver si te enteras de esta forma….deja de hacer locuras, deja de delegar toda tu vida a la meditación y el yoga. Quédate en la cama y descansa. ¿ Qué te crees que por levantarte a las cinco de la madrugada a hacer estas prácticas tan duras Dios te va a querer mas? Ala, sin energía, no vas a tener más narices que detener tanto delirio". Y eso fue duro, peor que transitar un síndrome de abstinencia. Todavía me acuerdo con escribí a mi todavía Maestro " Dejo de meditar, quiero ser Yogui, no yonqui". Saturno me despojaste de la meditación para entender por fin, que la vida en si misma es un proceso meditativo, de presencia atenta, cotidiana, humilde. ¿ A quien le importa si meditas, cuando, cuanto? Me despojaste de la utilidad del Yoga y en mi agonía debía enseñar yoga, menuda insoportable paradoja me has hecho vivir. Y ¿ Sabes? Lo he entendido. Yoga y meditación no sirve para nada cuando en la práctica buscas resultados, propósito, intención. Yoga verdadero en si mismo, en realidad, no es más que un pretexto de celebración. Este es el Yoga real, y este es el regalo de Saturno. La celebración de la Vida no solo practicando yoga sino en todo. Me has mostrado que la meditación no se hace, sino que surge y emana espontáneamente en un derroche de alegría inocente. 

Me dejaste en bolas para despojarme de las falsas devociones y los falsos maestros. Y en mi desnudez he entendido lo que es la Conciencia desnuda, libre de palabras, juicios y prejuicios, dogmas y ensenñamzas para seguir la única enseñanza viable, la que emana del eterno presente de mi conciencia desnuda. 

Me quedé sin entusiasmo, sin perspectiva, sin visión, sin horizonte. Menuda sequedad.  Y a pesar de caminar a tientas durante estos años, en mi interior sabía que todo estaba bien. Sin adornos, ni abalorios, ni devoción, ni mantras, ni el suave cosquilleo de la energía recorriendo mi cuerpo, sin recompensa alguna me he mantenido firme, disciplinada y agradecida. Hasta que he entendido la verdadera naturaleza de Sagitario: la confianza plena en que la vida cuida de mi. Ahora te has ido y ha vuelto la devoción, el suave cosquilleo en mi cuerpo, el entusiasmo y las lágrimas de alegría al meditar. El inconmensurable Amor a la Vida y a lo que yo llamo Dios. Y ahora sé que esto, en realidad, no sirve para nada, me has ayudado a desapegarme de esos adornos. Ahora sólo celebro. No busco.Y ¿ Sabes ? Gracias a tu austeridad y cortante sequedad, mi Maestro en estos momentos es el gozo. Tu regalo ,Saturno, por más extraño que parezca ha sido el Gozo.

Gracias al gozo la mujer exiliada en mi vuelve del exilio, digna como una reina, noble y revestida de dulzura. Mujer real, cotidiana, sin títulos ni cátedras, que como María Magdalena sostuvo la mirada de Jesús en su agonía en la cruz y tuvo el regalo de su resurrección. Mujer que no espera ni Mesías ni Maestros, mujer que encarna la palabra viva y se convierte en la enseñanza de Cristo viviente. Libre y Soberana. Esa mujer vuelve cada vez más auténtica de un larguísimo exilio donde he vivido el menosprecio, la vergüenza, la culpa y el auto-sacrificio. Con paso decidido mi cuerpo va siendo habitado por Ella. Y todo gracias a ti, viejo Maestro. 

Te he odiado, rechazado y te he aprendido a amar y justo cuando no lo necesitaba, me devolviste a mi padre, tantos años perdido. Me has devuelto al padre real con su mirada de reconocimiento auténtico " Tu eres mi hija, perdona por el pasado. Todo queda atrás. Aquí estoy para ti, para lo que quieras". Devolviéndome a mi padre, Dios se ha convertido en Madre amorosa. Y ¿ Sabes? Aprendiendo a ser padre y madre de mi misma, he sentido lo que significa ser Hija. Saturno ya no eres más el Señor del Karma, para mi eres el Señor de las Paradojas. Lo duro se vuelve suave y amoroso cuando entendemos tu toque de áspera apariencia. Me has regalado feminidad, dulzura, ternura y Amor Incondicional. Saturno te he aprendido a amar.

Gracias por todo lo aprendido, y sonrío porque me mostraste que en realidad no hay nada que aprender, en todo caso recordar. Gracias pues por traerme de nuevo a casa, al Origen, en brazos de un Dios Madre amoroso y tierno, que cuida, da sostén y Amor. 

Bienvenido Saturno en Capricornio, tu hogar. Despojada de falsas creencias, maestros, devociones me erijo en legisladora de mi propia vida. Asumo mi autoridad interna, me verticalizo y sigo subiendo la montaña, digna, noble, libre, responsable, sin excusas, Soberana ingobernable. Asumo el reto, el desafío de ser arquitecta de mi propia existencia para crear los cimientos de un Mundo más justo y digno de ser vivido. 

La semilla se ha sembrado.

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