Yoga en Femenino, gozo y dulzura.

 

" Ahhhhh….vale….era eso….entiendo….primero el gozo, el placer, el disfrute….ya….sí….lo siento….luego el resto….en el gozo re- encuentro a Dios…la Diosa vive en mi cuerpo….el gozo es la mismísima Divinidad que hace tiempo busco con tanto empeño, disciplina, perseverancia….pues, ahora lo pillo, anda que  me ha costado, que dura  he sido…. tan fácil….tan suave…tan sutil….tan simple y tan confrontador a la vez….que agradable, que belleza….sólo eso, tan delicado y tan grande…..primero eso, luego el resto….". En este diálogo, o fluir de sensaciones me sorprendí hace unas semanas mientras bailaba descalza en un bosque de secoyas. Percusión,  diggeridoo, flauta, marimbas….en directo, bajo los árboles, la humedad de la hierba salvaje…por fin lo entendí. Todavía lo estoy digiriendo, y quizá para poner orden lo escribo. Es mi experiencia, mi viaje interno, mi sentir. No tiene porque ser el tuyo, sencillamente lo comparto por si te inspira. Lo Femenino regresa del exilio en mi. Lo Sagrado Femenino empieza a impregnar mi existencia. Sospecho que no sólo en mi, en Todo y Todos. Parece muy bonito, y lo es, pero a la vez, desmonta la rígida estructura en la que me he apoyado por años, diluye la rigidez, la dirección, lo lineal se vuelve círculo, y el círculo se transforma en espiral. Es un salto al vacío, un riesgo que gustosamente asumo con todas las consecuencia. Por fin entiendo. 

Yoga en Femenino, eso es lo que estoy experimentando, hace un tiempo, inconsciente, y ahora con plena y total consciencia. Esta mañana he hecho una investigación virtual. He buscado en Google, " Yoguinis famosas…maestras de yoga relevantes…maestras de yoga…", como resultado de la búsqueda me han salido un montón de páginas de celebrities y famosas que practican yoga, modelos o actrices que ahora son profesoras de yoga, los mejores perfiles de Instagram de profesoras de yoga, todo ilustrado con fotos espectaculares de mujeres con cuerpos perfectos, vestidas a la última, posando en posturas bellas y complicadas, monisimas todas haciendo posturas imposibles. Luego he hecho otra búsqueda, " Yoguis famosos….Maestros de yoga relevantes…", la cosa ha cambiado radicalmente, Sivananda, Iyengar, Yogananda, Satchidanada, hindús la mayoría de ellos, con sus barbas, taparrabos y miradas circunspectas.Yoguis conocidísimos, que han iniciado o creado linajes y enseñanzas de yoga ampliamente practicadas y reconocidas. Me ha cabreado un poco, la verdad, he seguido buscando, no me conformaba a que lo femenino fuera una foto, una pose bonita, sin más profundidad , " Maestras de yoga…". De nuevo el listado de los mejores perfiles de Instagram, yoguis que triunfan en la red, ellas preciosas posando para la cámara, una foto bella, sin más. !Por fin! Camufladas entre un listado de yoguis muy conocidos, todos hombres, obvio, he encontrado a La Madre, Amma, Indra Devi…Curioso, poquitas. ¿ Y eso? ¿ Por qué no aparecen listados de yoguinis posando en posturas raras, complicadas como ellos? Me he dado cuenta que hay dos puertas de entrada al Yoga, dos caminos. El masculino y el femenino. Yo confieso, que entré por la puerta masculina y transité durante años la senda masculina. Poco a poco, sin darme cuenta se ha ido diluyendo hasta que he entendido que estoy transitando la vía femenina. Así leído parece hasta bonito, pero en mi experiencia mientras no me he dado cuenta ha sido como mínimo, confrontadora.

 

El Yoga en masculino, como yo lo entiendo y he practicado,  es lineal, tiene un inicio y un final. Tiene un objetivo claro, un propósito, sabes qué esperar de la práctica, está orientado al resultado, te mantiene pues en la expectativa de un logro que se va a cumplir en el tiempo. Siempre que se habla del concepto tiempo, estamos en lo masculino, en lo lineal. La mayor parte del yoga que se practica hoy en día, pertenece a enseñanzas o linajes puramente masculinos, expandidos por Yoguis que vinieron de la India a enseñar en Occidente. Cuando vas a una clase habitual de yoga, ya sea Kundalin, Hatha, Vinyasa, Ashtanga por nombrar algunas, sabes con lo que te vas a encontrar, sabes a priori la estructura, el formato, el mantra de inicio, el de cierre, sabes más o menos la secuencia, las asanas. Esperas que se te informe para qué a sido la practica " hoy toca corazón…riñón…prosperidad…centramiento…", y si no te lo dicen parece que te falta algo.  Yo he practicado de esta manera por muchos años. Incluso he meditado a lo masculino " esta meditación es para esto…dentro de cuarenta días el resultado va a ser este…en noventa días se supone que el logro será tal cosa…". Al principio me iba bien, ¿ cómo no ? Yo he sido un hombre en un cuerpo de mujer. 

Disciplina, fuerza, perseverancia, logro, acción, evolución, asanas complicadas, meditaciones duras. No lo juzgo, para nada, este ha sido el camino que he experimentado, te confieso, sin placer, más bien con dolor. Claro que lo he transitado gustosamente, la expectativa o el resultado que me garantizaba la practica, valía la pena, los ayunos, madrugones, agujetas, tendinitis, y sufrimiento en el cuerpo, para que negarlo. 

 

Poquito a poco, algo se iba rebelando en mi interior, sin saber qué era de forma consciente. Lentamente he ido abandonando " la mortificación en el cuerpo", no me hacia bien. A pesar de que siempre me he considerado una guerrera, abandoné la rígida disciplina. Poco a poco las rígidas estructuras de las clases se fueron suavizando junto a mi autopractica. Me di cuenta que lo único que me apetecía, lo único que mi cuerpo agradecía y agradece es sencillamente bailar, y no sólo bailar , permitir que mi cuerpo exprese el sentir interior, la emoción que emerge en mi es expresada y liberada de una forma bonita y placentera. A veces lloro otras me saltan las lágrimas de puro gozo, otras la energía me empuja a un movimiento más vigoroso. Nunca sé, y en ese no saber me dejo hacer. A veces me apetece escuchar mantras, y la mayoría de veces no, piano, arias de ópera, fados portugueses, música tribal…yo que sé… Lo que sí es seguro es que entiendo que el placer y el gozo que me he negado durante años, el gozo y el placer que a las mujeres se nos ha negado por diversos motivos, poco a poco y de una forma muy clara, se está instalando en nuestras psiques y cuerpos. 

Mi cuerpo sabe lo que quiere, lo que le gusta. Ya no me interesa el logro, la acción, evolucionar en asanas cada vez más complicadas, volverme competitiva incluso en el yoga. Escucho al cuerpo, la energía del momento y desde esta escucha, primero conecto con el gozo, el placer en el cuerpo, que no el hedonismo o la pereza. Primero esto, luego, en todo caso, todo el resto. Conectar con el gozo es experimentar a la mismisma Divinidad ¿ Para qué Dios quiere que suframos ? Menuda falsa creencia me "he comido" durante tantos años. Dios es belleza, presencia, gozo. Dios no espera nada de nosotros, menuda absurdidad, Dios es y nosotros somos Dios. No hace falta nada para llegar ahí, ya estamos y ya somos Eso. El desprendimiento de lo rígido permite que el Amor sea revelado.

Lo femenino es circular, redondo, no le interesa más que el presente, ¿ para qué mantenerse en la expectativa de un resultado futuro si lo único que tenemos es el Ahora y el Aquí? ¿ Para que sufrir pues ? Gozar, gozar, gozar….y luego el resto. 

Quizá por eso no han trascendido tantas Yoguinis, porque en realidad la mujer cuando está conectada a su esencia profunda, no necesita nada, ninguna asana rara, ninguna meditación sofisticada. Ella encarna el Vacío ¿ A caso nuestros úteros no son puro vacío? La mujer es pura creación y creatividad. La mujer cuando está conectada de verdad y permite encarnar la Energía Femenina es pura presencia, meditación encarnada, suave, callada, simple, tan simple que no trasciende en los anales de la historia ni triunfa en Instagram.

Quizá las mujeres, poco a poco conectadas de verdad, podemos ser fuente de inspiración Divina. Desde nuestra Presencia callada, en cualquier momento del día, no sólo sobre el mat de yoga. 

Dejar un comentario

    Favor de o registro para enviar.

    Agregar comentario