Yaya Annita

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” Yaya Annita, veo tu dolor, siento tu dolor, lo he vivido desde el primer día en que aparecí en la Tierra. Me puse al servicio de tus penas, fielmente he reproducido tu vida, sin saltarme ni una coma…he vivido y sufrido por y para ti…aunque nunca te conocí….”

Mi bisabuela Anna, madre de mi abuelo paterno, por lo visto era una mujer muy alegre y positiva, a pesar de que su vida fui muy dificil. Natural de Olot, vino a vivir a Barcelona junto a su marido y nueve hijos. Por aquellas cosas del destino y de la época, su marido murió repentinamente de una extraña enfermedad. Se quedó sola, ella con sus nueve hijos en una ciudad desconocida y enorme en comparación con su querido Olot natal. La mujer no tuvo más remedio que guardarse sus lágrimas y sus penas para otro momento más propicio y buscar la manera de tirar adelante sola con sus niños. Los dos menores durante unos meses tuvieron que ir al hospicio, no quiero ni pensar en el desgarro que sintió. No eran momentos de sentir, sino de hacer. Reunió todo su coraje y fuerza y en pocos meses salió adelante y recuperó a sus hijos. Montó una pensión en el corazón del barrio Gótico, en su propia casa. Su casa se convirtió en su castillo, del cual no podía moverse, siempre apunto para hospedar a comerciantes y viajeros. Ella era el pilar de su casa, familia y negocio. Sí señor, una gran mujer.

Por misterios del destino, artimañas del subconsciente, enredos difíciles de entender, yo me fidelicé con esta gran mujer, sin ni siquiera haberla conocido. El motor de mi vida ha sido el esfuerzo, el coraje que escondía un miedo, un susto muy profundo ” tengo que tirar adelante sola…con mis cinco hijos…sin ayuda…sin recursos…me tengo que buscar la vida como sea, pero a mis niños, yo los tiro adelante…”, me hice abogada, y profesora, y formadora, trabajando las 24 horas del día, los 365 días del año sin descanso ” ¿ cómo parar? si paro esto se hunde….y si se hunde ¿ qué será de mis niños?”.

Luego vino el centro de yoga con más de lo mismo, ” tengo que tirar adelante como sea…de aquí no me puedo mover…si me muevo…si me voy, esto se hunde….”, trabajando como un animal de carga, movida por un miedo irracional que ni tan siquiera sabía que existía.

“¡Basta!” Me dije hace poco, “esto no puede ser bueno, no es normal…me está desquiciando….”. Afortunadamente cuando pides, se te da, cuando llamas te abren, cuando indagas, descubres. Llegó la revelación, mágica y sincrónicamente, gracias a una gran amiga. ” Has heredado todo el sistema de creencias de tu bisabuela, reproduces lo mismo. Te da miedo ausentarte del centro de yoga por miedo a que se hunda, el mismo miedo que tu bisabuela sentía si se ausentaba de su casa convertida en pensión que también era su negocio.”

El hechizo se rompió, mis lágrimas eran sus lágrimas mientras hablaba con ella, ” Yaya Annita, cuanto coraje has tenido, que valiente has sido, cuanto miedo, pena y hambre has guardado en tu corazón para que nadie se diera cuenta, para que nadie sufriera, sólo tú. ¿ Sabes ? Ahora yo, sí veo tu sufrimiento y lo honro. Yaya Annita, me quedo con el coraje, con la fuerza y el buen humor siempre tuviste y ahora entre las dos, liberemos la pena, demos alas al miedo para que se convierta en confianza. En alegría real. Yaya Annita, gracias por lo que me has mostrado, por lo que me has enseñado. Tú eres tú y so soy yo. Bendíceme, por favor. Yo sigo mi camino, más ligera de equipaje, con coraje y confianza”.

Dentro de nada me ausento de mi casa y del centro de yoga por tres semanas, en la vida he hecho algo igual. Dejo atrás el sufrimiento y me quedo con el coraje. Algo cambió en mi, algo cambiará en mi vida, algo cambiará para las personas que me rodean.

Y tu, ¿de que forma desatas los nudos y miedos?

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