Volver a nacer

" Te pido un favor, cada vez que te cuente algo sobre mi familia, dime si es digno o no, si es normal, ¿ vale?", le pedí no hace tanto a un gran amigo mío. Cada vez que ocurría algo iba a mi amigo y se lo contaba. " Esto no es nada normal, nada…", solía decirme, " ¿ Es indigno?", preguntaba yo, " Sí, muy indigno". Y así estuve una buena temporada, entrenándome en lo que era la dignidad y el respeto. 

Por lo visto nací y crecí en la falta de respeto, normalicé el dolor, la falta de contención, cariño y dignidad. Aparentemente todo iba bien, al menos eso es lo que yo creía. Quizá las alarmas empezaron a sonar unos días antes de la muerte de mi madre " Me sabe tan mal, te he abrazado tan poco, en cambio te ganaste cada tunda…creía que me quedaría con tus coletas en la mano más de un día….te he abrazado tan poco…". Esto me hizo pensar, no creí que las madres fueran cariñosas y menos que abrazaran o dijeran palabras de amor. Normalicé eso. 

Podría extenderme en la historia de mi vida, en que forma eso influyó en mi matrimonio, mis relaciones, mi forma de moverme por el mundo, mi búsqueda desesperada de dignidad por juzgados y comisarías. No tiene ninguna importancia, es una autobiografía más, cada cual tenemos la nuestra. Independientemente de cual haya sido tu historia, lacrimógena o un cuento de hadas, hay algo que no te vas a ahorrar: cortar personalmente el cordón umbilical que te une a tus padres, los demasiado malos y los demasiado buenos. 

¿ Eres consciente de cuantas excusas te cuentas ? ¿ De cuantas veces justificas tus acciones en " es que mi madre esto, mi padre lo otro"? Podemos parapetarnos en nuestro pasado, escondernos en cuan malos o buenos fueron nuestros padres y eso lo que hace es perpetuar el dolor y nuestra niñez, nuestra inmadurez y falta de responsabilidad. Tu padre y tu madre hicieron lo mejor que sabían y podían con los recursos que tenían a su disposición, si hubieran sabido hacerlo mejor, seguro que lo hubieran hecho. Honestamente ¿ A quien sirven tus excusas? ¿ A quien favorece cargar el muerto a ellos? 

¿ Qué tal si desde nuestra adultez, madurez y responsabilidad nos hiciéramos cargo de nosotros mismos? En lugar de ir directamente al mecanismo de defensa y la reacción sin ningún filtro, ¿ Qué tal si nos preguntáramos de vez en cuando? ¿ Qué siento ? ¿ Qué necesito realmente? ¿ Qué pasaría si miráramos a los ojos a ese niño herido que patalea en nuestro interior reclamando cariño, atención, amor? ¿ Qué nos impide ahora mismo extender nuestra mano para darle la contención que anhela? ¿ O lo abrazáramos amorosamente? 

Qué más da si un día no fuiste abrazado, ¿ Qué te impide hacerlo ahora ? Qué más da que un día te gritaran ¿ Qué te impide hablarte amorosamente. ¿ A quien le importa si siempre te criticaban? ¿ A qué esperas para decirte cosas bonitas? Y así, la lista sigue y sigue…. 

Nacemos dos veces, la primera cuando salimos del útero de nuestra madre, la segunda cuando somos capaces de hacernos cargo de nosotros mismos en lugar de seguir reclamando, pataleando, resintiéndonos y quejándonos de lo que tuvimos y lo que no tuvimos. 

Yo hace tiempo escogí nacer de nuevo, hacer las paces con mi pasado, mis orígenes, mi linaje, mi padre y mi madre, y con esta fuerza caminar ligera hacia mi propósito. 

" Tú eres el mejor padre/madre para mi. Siempre serás mi padre/madre y yo siempre será tu hija. Te doy las gracias por todo lo que haces por mi. Tu consigues cuidar de ti mismo y gracias a tu fuerza yo también conseguiré cuidar de mi misma. Quiero ser capaz de hacer algo bueno en esta vida. Por favor, dame tu bendición"

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