Tirar la basura

” Queréis ir a tirar las basuras por favor! Cada día igual!”, este es el mantra diario en casa.

” Pero si ya fuimos ayer”, protesta Joan, ” esta casa se una fábrica de basura, no entiendo como se hace tanta”, dice mirando el cubo lleno del plástico, envases y papel.

Lo que hay fuera no es más que en reflejo del que hay dentro. La única diferencia es que fuera lo puedo ver, escuchar, tocar, oler, en definitiva lo percibo a través de mis sentidos, en cambio el que hay dentro, no se percibe tan nítidamente, se necesita algo más de atención para ser consciente de ello.

Y sí, Joan tiene razón: somos una gran fábrica de basura, y no sólo de desechos y material para reciclar, sino en nuestras mentes. Ni nos imaginamos la cantidad de pensamientos que nuestra mente crea en tan sólo un segundo, pensamientos de los que no somos conscientes, porque normalmente no estamos presentes en nosotros mismos, estamos perdidos en algún espacio en medio del ruido, la prisa, la acción y tantas otras cosas con las que llenamos nuestras vidas.

Nuestra mente se una fábrica de pensamientos, que cómo que no somos capaces de procesar, no los digerimos y los vamos acumulando en algún rincón de nuestro subconsciente, que día a día, semana a semana, año tras año se va llenando hasta que finalmente derrama. Entonces no sabemos muy bien que nos pasa, nuestra vida nos pesa, no sentimos ligereza, ni alegría, los días son grises, y la culpa siempre es del otro o de las circunstancias, no vivimos, nos conformamos en sobrevivir. Y todo porque olvidamos que nosotros también tenemos que tirar la basura.

Del mismo modo que nos duchamos, lavamos los dientes, el cabello, las manos, limpiamos la casa, lavamos la ropa, tiramos la basura, vaciamos el buzón de voz del móvil, la bandeja de spam y papelera del correo…no queremos ni tan siquiera imaginar como sería vivir con tanta porquería a nuestro alrededor , pues, por qué no tiramos nuestra propia basura mental?

Nos han vendido que la meditación es una práctica espiritual que de forma automática nos eleva al cielo, al Nirvana, al Paraíso… quizás sí, pero hay que entrenar. Nunca nadie antes nos ha explicado que meditar es tirar la basura, y no sólo eso, sino lavar el cubo de la basura.

Y si no lo haces tú, quién lo hará para ti?

Y tú, como haces para tirar la basura?

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