San José, más allá del padre.

Hoy el calendario me dice que es San José, inevitablemente me trae recuerdos de cuando era niña. En clase de manualidades del colegio, me aplicaba con mucho cariño en hacer algo bonito para regalarle a mi padre. Un “pongo”, por lo general, el pobre recibió desde un cenicero enorme de arcilla, a un lapicero hecho con el tubo de cartón del papel de water, un pisapapeles hecho con una piedra… cuantos regalos inútiles hechos con amor ha recibido mi padre, y más teniendo en cuenta que éramos cuatro hermanos. También recuerdo la crema catalana que hacía mi abuela, y el vestido nuevo de primavera que nos ponía mi madre para ir a felicitar a mi abuelo que se llamaba José. 

Poco a poco el “sistema” y su voracidad comercial se han ido apropiando de la fiesta y uno se entera que la primavera está al caer por la cantidad de anuncios de colonias varoniles, corbatas y demás “objetos de hombre” anunciados en la tele, en la calle, en la radio….los papis se han quedado sin sus entrañables “pongos” hechos de arcilla, piedras y cartón, a cambio de regalos más sofisticados que nutren el sistema. En fin… 

Uno bien podría quedarse en este nivel de la experiencia: hoy es San José, el día del padre, sin más y punto. O bien podría indagar un poquito y saber que San José fue el marido de la Virgen María, es decir el padre del niño Jesús. Y si vamos rascando uno bien podría hacerse preguntas tipo “  Pero, ¿no fue el Espíritu Santo en forma de Paloma quien engendró a María? Entonces ¿ Qué papel tuvo José? ¿ Quien dejó embarazada a la Virgen? Porque claro, si es Virgen eso significa que…..”, y aquí la mente ordinaria empieza a “cortocircuitar”. Uno bien podría decirse “ Menudo calzonazos ese San José, el mayor cornudo de la historia….”. Uno bien podría conformarse con este nivel de experiencia. O bien ir un poco más profundo. Pongámonos en contexto para que la historia adquiera su verdadero significado, para que José se entrone en su  justa dimensión y para que todos nos nutramos de la energía que impregna el relato y lo hagamos nuestro. Todos tenemos a “San José dentro”, que más allá de ser un personaje secundario fue un pilar imprescindible para que un Plan mayor, un Plan Divino se desarrollase y tomara y siga tomando carne en cada uno de nosotros. Si lo permitimos, claro. 

La historia nos dice que una joven de Nazaret, llamada María recibe la noticia de la mano de un ángel, mensajero de la voz de lo Divino. “ María, llena eres de Gràcia, el Señor está contigo. Bendita tu entre todas las mujeres y bendito el fruto de tu vientre Jesús…..”. Ponte realmente en contexto, esta joven unida por contrato matrimonial pero no todavía en matrimonio formal y legal, recibe la noticia de su embarazo, imagina lo que pasa por su mente teniendo en cuenta que en aquel entonces se la consideraba "mujer adúltera " y su destino era la muerte por lapidación, en virtud de la Ley de Moisés. Y contra todo pronóstico ella dice sí “ Soy servidora de tu voluntad….te has fijado en la pequeñez de mi persona…para llevar a cabo un plan que me asusta, que no entiendo…a pesar de todo, digo Sí…Sí a la vida con todas las consecuencias”. 

Y aquí aparece el protagonista del día, José. Él era quien estaba unido por acuerdo matrimonial a María con la cual todavía no convivía. Imagina pues como le sentó el notición del embarazo, menudo trago amargo. Imagina lo que pasaría por su cabeza “ Menudo marrón….¿ Quien será el padre? Porque yo… nada de nada….todos se van a reír de mi….ay, ay, ay…la matarán según la Ley de Moisés…¿ qué hago?….menudo marrón me ha caído….no es virgen….y la Ley es clara, la lapidarán hasta que muera ante las puertas de la ciudad….”. Y en este tremendo tormento, José se queda dormido y en sus sueño recibe el mensaje del Ángel “ José, hijo de David, no tengas miedo de tomar a María, tu esposa en tu casa; el fruto que ella a concebido viene del Espíritu Santo. Tendrá un hijo y le pondrá de nombre Jesús, porque Él salvará al pueblo de sus pecados”. Cuando José despertó , hizo lo que el Ángel le había mandado. 

José sirve, como María a una voluntad mayor, una voluntad que no entiende, en virtud de un plan que para nada estaba en sus planes humanos. Ambos dicen sí, desde la humildad de saberse servidores de una Voluntad transpersonal, ambos dicen Sí desde el coraje de saber que transgreden la Ley escrita en piedra en obediencia a una Ley oculta y escrita en el corazón. 

Y así Dios se abre paso con su Plan que ninguna mente humana es capaz de comprender ni aceptar tan a la ligera. Y fruto de este Sí irracional, loco, apasionado, intuitivo, incomprensible, terrorífico, y que a la vez da paz por saber que era el Sí correcto y coherente desde un lugar oculto , irracional e incomprensible , nace Jesús. Yeshua en su idioma original significa “ el que salva”. ¿ Y de qué se supone que nos tenía y tiene que salvar Yeshua? De nuestro olvido de sentirnos separados de Dios, de nuestra " cabezonería de querer  ir por nuestra cuenta". Y aquí el Plan se completa. Dios escoge abrirse paso en lo más oscuro de la psique humana, en lo que racionalmente no tiene sentido alguno, en lo que desafía toda lógica y ley escrita para llevarnos sí o sí a la única ley válida: la escrita sin letras en le corazón. Y así nuestro pequeño personaje que quiere ir por libre, y hacer su voluntad diseñada por el miedo, la codicia, la vanidad, la culpa debe caer de rodillas y bajar humildemente la cabeza a suelo y dejarse traspasar por una voluntad enorme, trascendente y verdadera  que nos muestra el camino y la Vida. 

Date cuenta de la trascendencia de todo ello. Es mucho más sencillo cumplir la ley escrita en piedra que obedecer la ley escrita en el corazón. La primera nos lleva a la obediencia y la segunda a la libertad. La primera a la dependencia y la segunda a la responsabilidad. La primera nos mantiene infantilizados la segunda adultos maduros y responsables. La libertad no es tarea fácil para los tibios de corazón, para quien no tiene el alma templada y el espíritu fuerte. 

Si uno lo decide, hoy puede inspirarse en ese San José que a veces queda oculto, como en segundo plano y permitir que su coraje, presencia, intuición, y servicio a una voluntad mayor nos inspiren para que encontremos ese espacio interno en el que seamos capaces de pronunciar ese Si lleno de estupor, alegría, coraje, maravilla de una voluntad que no entendemos pero sabemos con cada átomo de nuestro Ser que es lo correcto.

Vivir desde la voluntad infantilizada, arrogante y caprichosa del personaje o vivir en coherencia de la Voluntad trascendente del Padre. Eso, marca la diferencia.

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