Luna Nueva en Géminis: ¿Juegas a soñar?

¿ Jugamos a que soñamos? ¿ Soñamos a que jugamos ? 

¿ Soñamos a que somos niños que jugamos? 

¿ Jugamos a que somos niños que juegan soñando ? 

¿ Soñamos que jugamos a que somos niños que sueñan jugando? 

 

¡Bienvenidos a la Luna Nueva en Géminis! ¿ Juegas ? ¿ Sueñas ? Hoy todo es posible. ¿ Cuando no lo fue ? El día que abandonamos nuestros sueños infantiles. Aquel instante en que nuestra chispa se perdió entre tanta seriedad. Cuando nuestra inocencia se fue al traste con tantos "debería", " tendría", " y si"…. Aquella vez que traicionamos nuestra pureza a favor de la seguridad. ¿ Que seguridad ? La cansina y aburrida seguridad de la vida en la que todo encaja. " Que todo sea tal y como yo quiero que sea…el marido ideal ( porque yo no sé quien soy)…la esposa perfecta (por el miedo a la soledad)…el trabajo que me mata de aburrimiento (pero me garantiza un sueldo a final de mes)…mis vacaciones de verano ( por el hastío que siento cada día del año)….la hipoteca ( que me esclaviza)…el coche ( que me da estatus)… mi imagen exitosa ( estoy muerto de miedo)….cumplir las norma (porque soy un buen ciudadano, soy un ejemplo de bondad, paz y amor)….". Este tipo de cosas que nos mantienen muertos en vida, aún sin saberlo. Matamos al niño a golpe de seguridad, le cerramos la boca de un manotazo para que no incordiara con sus sueños locos, lo encerramos en el sótano de nuestro olvido para que no nos incomodara con una Verdad demasiado evidente, nos cargamos su curiosidad y frescura por miedo a las respuestas demoledoras: "Perdiste la pasión, la curiosidad, el sentido de la aventura, el asombro por cada nuevo día, la sorpresa, el éxtasis, la risa y el llanto".  

Sólo por hoy, abramos ese maldito sótano y acojamos a la criatura olvidada, al niño impertinente porque dice una Verdad incómoda. Sentémoslo en nuestro regazo y dejemos que hable. " Cuanto tiempo…te extrañaba…¿ Qué necesitas de mi? ¿ Qué puedo hacer por ti ?". Permitamos que su inocencia nos dicte hoy nuestros sueños más locos. ¡Sí, sí! Si nuestros sueños no son alocados, imposibles, exagerados, llenos de fuego, hadas y unicornios, no son sueños, son otra cosa. Atrevámonos hoy a jugar, a soñar en grande. Démonos alas, o mejor dicho dejemos al niño que somos jugar a soñar. Un sueño que nos deje casi sin aliento, una punzada de ilusión recuperada en nuestro pecho, una lágrima de agradecimiento desprendiendo perezosa y tímida por nuestro rostro tan serio, una bocanada de aire fresco llenándonos los pulmones, por fin. 

Permitamos que el Sol y la Luna hagan el amor de forma juguetona, divertida, desinhibida y sin complejos y fruto de este soplo de vida nuevo, se siembre la semilla certera de nuestro mejor futuro. El que merecemos, el que anhelamos, el que hemos venido a encarnar aquí en este Planeta. Celebremos la vida, llenémonos de gratitud y desde ese lugar sagrado de pura dicha, una plegaria " ¡Gracias. Hecho está!". 

Olvidémonos del : " ¿Y cómo lo voy a conseguir? ¿ Cómo voy a hacer?". ¡ Basta! Dejemos de ser arrogantes, dejemos de negociar con la vida, de controlar cada paso, de querer dirigir el curso de la acción. Eso es muy cansado "¿ No te das cuenta del agotamiento?" . Sembremos la semilla de nuestro sueño más loco y sigamos jugando, inocentes, puros. Sigamos instalados en el éxtasis y la celebración. La Vida en su infinita inteligencia, es mucho más creativa que nosotros en nuestra limitación, Ella se encarga, ella lo hace todo y nos dará justo en la medida de nuestro sentir. Por lo tanto ¿ Para qué tanto pensar? ¿ Acaso estamos separados de la Vida?

Instalémonos en el corazón, bailemos, sigamos jugando, y si asoma la duda, la confusión, el miedo invitémosles también a la fiesta. Bailemos desde la totalidad de lo que somos. ¿ Nunca bailaste con tu miedo ? ¿ Has  dialogado alguna vez con la duda ? Hazlo hoy. No dejes a ningún invitado fuera de la fiesta. Pero por el amor de Dios, que nuestra Vida sea una fiesta, una loca fiesta donde nadie queda fuera. 

Desde la celebración nuestros sueños no son posibles, sino inevitables. 

¡ Ojo! ¡ Cuidado! No te estoy incitando a que te parapetes un una falsa alegría, en un mecanismo de defensa que te mantiene en el ruido , la cháchara y la risita tonta, el comentario fuera de lugar y el atolondramiento. No. Para nada. Una cosa es la pureza del niño, la otra la inmadurez del eterno Peter Pan. Volver al niño es otra cosa. Recobrar la inocencia, vivir en la pureza, la autenticidad y tener el coraje de seguir el corazón, es el viaje de la Vida que estamos destinados a recorrer.

Desde esta integridad, decir " Sí a la Vida con todas las consecuencias!". 

¿ Re-escribimos la historia?

¿ Qué tal si cambiamos el curso del aburrimiento por una chispa de vida auténtica?

¿ Y si renunciamos, aunque sea sólo por hoy a la previsible seguridad y nos adentramos en el océano de infinitas posibilidades? 

"¿ Quien dijo imposible ? Si el sueño me lo dictan los Dioses, ¿ Quien soy yo para no seguirlo con el corazón grande y una sonrisa en los labios ?" 

Sí, con todas las consecuencias. ¿ Tenemos otra opción?

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