La voz de mis ancestras

"Haz lo que más miedo te de. Lo que más te cueste. Hazlo a la grande a ver si rompes el hechizo de una vez y por todas…”.

En este tipo de pensamientos andaba yo el año pasado justo por estas épocas. Empezaron a aflorar a la conciencia una serie de memorias, mandatos, pensamientos, bloqueos como lo quieras llamar muy vinculados al mundo del amor y las relaciones. ” Nunca te puedes alejar de la pareja… todo hay que hacerlo juntos…no puedes tener tu propio espacio…si haces la tuya, te abandona…”. No me gustaba nada sentir todo eso, me limitaba la libertad y la creatividad y a la larga era la muerte de la relación. Desde lo más auténtico de mi misma, necesito libertad y confianza para desarrollar mi individualidad en la pareja, pero ¿ Cómo hacerlo con estos pensamiento tan irracionales que sentía y me impedían hacer nada por mi misma?

Por eso tomé la decisión de hacerlo a lo grande, afrontando el miedo, hacer lo que mis creencias “me prohibían hacer”, hacer justo lo contrario de lo que sentía: ” Me voy sola a Marruecos a hacer el Ramadán durante cinco días”, anuncié a mi marido. Ni te imaginas lo que me costó comunicárselo, si lo pienso racionalmente, es de locos. ” Pues claro, ve tranquila”. En mi delirio, neurosis y en el bucle que me había metido con estos pensamientos desde hacia un par de semanas, mi mente había creado a un hombre posesivo y celoso. Su respuesta empezó a romper algo en mi interior, que alivio.

” Por el amor de Dios, no te vayas… te va a abandonar….quédate, no seas loca!!”, el día antes de marchar, escuchaba una voz desesperada en mi interior, la voz del miedo rogándome que no me alejara de mi marido. Entendí que “eso no era mío”, y en lugar de cumplir con el mandato o rechazarlo sin más, decidí darle un espacio, verlo, escucharlo, aceptarlo . Intuitivamente le hablé con dulzura y firmeza a la vez: ” Tranquila… quizás en algún momento pensar así te sirvió, veo tu dolor… me pongo al servicio de tu dolor… lo debiste pasar muy mal, tu miedo a la supervivencia, tu miedo a pasar hambre tú y tus hijos hizo que permanecieras al lado de un hombre que quizás no amabas… tranquila, no sufras, todo va a ir bien, yo me ocupo, ya no hay peligro… vamos a liberar este mandato que ahora mismo ya no es útil y nos hace sufrir a ti , a mi y si no hacemos algo, a mis hijas. Confía”.

Pasé cinco días ayunando, fue duro y hermoso a la vez. Cuantas emociones y pensamientos y memorias se esconden detrás de cada plato de comida, de cada tentempié, de cada bocado que a menudo me llevo a la boca sin conciencia, más por la emoción oculta que no quiero ver, que por el hambre real. Allí, debajo de aquella haima, lejos de casa y lo que es más importante, lejos de la pareja, en soledad y meditación se empezaron a desprender de una forma suave todas las memorias que ya no eran útiles a mi propósito. Y lo que es más bonito, sin rechazarlas, ni confrontarlas, ni despreciarlas o avergonzarlas. Honré a esas ancestras que en algún momento de sus vidas tuvieron que permanecer junto a sus hombres, no por amor sino por miedo. Allí en Marruecos, perdida en el Atlas me liberé y las liberé, no solo a mis ancestras, también a mis hijas y a las hijas de sus hijas. Volví a casa más liviana, más libre y más auténtica. Y gracias a eso también permití a mi marido ser quien es en realidad y no quien mi mente con sus mandatos creaba.

En un par de días me voy de nuevo. En esta ocasión no he puesto en la maleta ninguna intención o propósito. Confío en que la vida me va a traer la limpieza y purificación que necesito, que voy a permitir destilar todas aquellas memorias que quizás en algún momento sirvieron a a alguien de mi clan pero que ahora ya no son útiles.

Me voy disponible a lo que la Vida en mayúsculas quiere para mi. Dispuesta a morir, permitiéndome re-nacer.

Y tú, ¿ cúan atento/a estás a la voz de tus ancestros? ¿ cuanto permites que te limiten o te hagan crecer?

Dejar un comentario

    Favor de o registro para enviar.

    Agregar comentario