La Vida es una Gran Teta

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Me he pasado diez años con una teta fuera y un bebé pegado a ella. Tal cual. Cinco bebés han pasado por este proceso, ambos aprendiendo, mejorando y perfeccionando la técnica. Unas veces, una gozada, otras, no. ¿Para qué te voy a mentir? No me pidas que te haga un biberón, no sabría por donde empezar ni como hacerlo. ¿ Qué te quiero decir con esto? Que me hice una experta en el arte de amamantar, porque si algo es, es un arte. Un arte y una devoción, lo haces por amor, de lo contrario…estás frita.

En definitiva, durante diez años era “una gran teta nutricia siempre disponible, siempre entregada. Siempre abundante, muy abundante”. Y no es que yo sea la típica matrona de tetas enormes y caderas anchas, no. Los que me conocen saben que soy menuda, más bien poquita cosa, ni tetas ni caderas me definen como una mujer “aparentemente abundante”.

A veces no me explicaba el por que de tanta leche ” Caray…¿ y esto qué es?, menudo susto”, recuerdo con mi primera hija que la leche me salía a chorros, sin saber como detenerla. Fascinante. Cuanto más comían, succionaban, pedían, más leche creaba, nunca se terminaba, siempre había más y más. La premisa era clara, cuanto más tomaban, más leche disponible.

¿ Cual era el secreto? Mis hijos. Ellos se entregaban con pasión al arte de succionar mi pezón. Y cuando digo pasión, es total entusiasmo, fuerza, vitalidad, hambre de leche y contacto. Siempre y cuando les apetecía, allí aparecía ” mamá vaca”, con la teta siempre disponible. Cuando con el pasar de los meses, mis hijos decidían no “solicitar” más mis “servicios, de forma gradual, la leche iba desapareciendo, hasta que pasábamos de la teta al tenedor con absoluta naturalidad.

¿ Qué aprendido de todo esto? “La ley de la abundancia: cuanto más succionas, más leche te da. Cuanto menos succionas, menos leche te da.” ¿ Y como aplicar esta ley? En tu día a día, en lo más sencillo y también trascendental de tu vida. Percibo la Vida como una “gran teta” siempre disponible, con leche, mucha leche, leche en abundancia. La Vida se manifiesta en forma de personas, circunstancias, experiencias, aprendizajes, la vida encuentra infinidad de maneras para manifestar su grandeza y opulencia. Es su naturaleza, su esencia. Cuanto más entusiasmo, vitalidad y “hambre de vida” tengas, más y más “leche” vas a tener. Si la vitalidad, la pasión y el hambre disminuyen, la leche también.

¿ Te das cuenta que cuando vives apagado, apático, flácido, sin brillo parece que las cosas no acaban de fluir? ¿ te das cuenta? Fluir…cuantas veces has utilizado este verbo, más porque está de moda, porque queda muy “new age”, que no por convicción o experiencia. La Vida fluye y lo hace en abundancia cuando tu “succionas con hambre sana” apasionadamente, confiadamente. Cuando te permites ser vital, la Vida es vital contigo. ¿ Dónde está tu compromiso contigo, con la vida? ¿ Dónde se quedó olvidada “tu hambre de vida”? Ve hacia este momento, re-conecta, recuerda lo que es tener hambre, que no es lo mismo que voracidad ni codicia. Recuerda, recuerda y vuelve a recordar. Sé el motor, sé la chispa, no esperes sentado, no esperes a que te empujen, a que te desafíen…hazlo tú. La Vida espera.

La Vida es una Gran Teta con abundante leche disponible para ti. Solo espera a que succiones con pasión. Cuanto más pides…más te da!

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