La terapia y la falta de libertad

La historia se repite y no puedo evitar volver a escribir sobre ello. Ya me reprimí hace cosa de un mes, pero ha vuelto a pasar. ¿ Será una señal? Sea lo que sea, necesito escribirlo para aclararme yo y si de paso te aclara algo a ti, me hará feliz. 

A finales de verano mi marido me dice, " Ven,vamos a liberar los conejos de bosque, ¿ quieres verlo ?". Entre otras muchas cosas, en casa criamos conejos. " Pues claro que quiero verlo!", a mi todo lo que sea liberar me apasiona, la libertad para mi es uno de los valores más preciados. Pues eso, hicimos todo el ritual, liberamos a la parejita de conejos, el macho y la hembra. " Venga corred bonitos, el bosque es vuestro, sois libres!", les decíamos. Desaparecieron y nosotros volvimos a casa felices. Yo me fui a dar las clases de yoga de la tarde y cuando volví por la noche,  vi algo en la verja del jardín. Me acerqué, " No me lo puedo creer!", el conejo macho había vuelto y vete tu a saber cuanto rato llevaba esperando a que alguien abriera la puerta de la casa. Lo hicimos, entró decidido y feliz. Ahora vive de nuevo en su corral junto a las gallinas. Lo más sorprendente es que ayer, después de casi dos meses, apareció en la puerta la coneja! Adivina! Ahora vive en el corral de nuevo con las gallinas. 

He contado una historia similar con una gata salvaje y en mis inicios, con un dogo enorme. El miedo a la libertad, la atracción al cautiverio. Y cuando algo pasa "allá fuera" me está contando algo que está "pasando aquí dentro". 


Reflexiono en cuan parecidos somos a esta pareja de conejos, que poco libres y cuan esclavos vivimos. Puede que esta frase te confronte, " No somos para nada libres y amamos la esclavitud", sí, sí, enfádate conmigo, deja de leer, por si acaso vuelvo a escribir " No somos libres, nos asusta la libertad, amamos la esclavitud". Como a estos conejos, nos abren la puerta de la jaula y volvemos y volvemos, si es que un día nos atrevimos a cruzarla. Podría ahora mismo escribir acerca de los apegos que tenemos a la materia, mi casa, mi profesión, mi coche, mis cosas, mi pareja, mis hijos. Trabaja, trabaja y paga y paga para cosas que ni tan siquiera tienes tiempo de disfrutar, porque estamos demasiado ocupados trabajando para pagarlas. Esta falta de libertad es demasiado obvia para que ahora invierta mi energía a analizarla. 

Hay otro tipo de esclavitud, más sutil quizá. El apego a nuestra autobiografía. Observa en cuantas ocasiones sale en tu discurso ( y también en el mío ) algún guiño de tu historia personal, " Es que yo viví el divorcio de mis padres….es que mi padre se largó de casa…mi perro murió….en la escuela me hacían bulling….cuando era un bebé mi madre tenía depresión y no me cuidó…nos mudamos de ciudad y perdí a todos los amigos…". En cuantas ocasiones justificamos nuestra vida actual en virtud de un hecho que ya pasó. Una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez…..es cansino. Y cuidado que alguien te recuerde que " Ya tienes 49 años, eso ya pasó", algo gatilla en nuestro interior " es que sufrí mucho y claro ahora por culpa de eso bla bla bla…", respondemos ofendidos. Nuestra autobiografía " es nuestro tesoro " y para nada queremos soltarla. ¿ Quienes seríamos nosotros sin ella? Me atrevo de decir: Libres. Seres libres, responsables y sin excusas. 

Voy a darle una vuelta de tuerca más, y quizá te enfades más conmigo y si eres terapeuta, quizá te ofendas. Pues bien, nosotros, con nuestro sufrimiento por que " papá…mamá…la abuela…la maestra o vete tu a saber qué…bla bla bla….", y sufrimos por que a causa de esto no tenemos pareja, o me divorcio o no soy próspera, feliz o enfermo o yo que sé……con esta magnífica historia de nuestra vida que ni Dickens hubiera escrito mejor, nos vamos al terapeuta. Le soltamos la historia, ( y de paso la pasta, cuanto más caro más bueno) y él/ella escucha que para eso pagamos. Y volvemos una y otra vez y seguimos narrando la historia de nuestra vida, cuan pobrecitos fuimos, que mal nos trataron, cuan justificado es nuestro dolor actual. El terapeuta escucha solícito,  nosotros seguimos narrando la misma historia en distintas versiones. Más de lo mismo, apego a la historia agravado por la necesidad de que alguien la valide, la confirme, la escuche y se compadezca de algún modo de nosotros. Todo menos ponernos las pilas y responsabilizarnos del "niño" interno que llora, patalea y está desamparado. Nuestra autobiografía nos hace poderosos, escucharla, contarla, que nos compadezcan. Sigue enfadándote conmigo si quieres, sé honesto y indaga en tu interior cuan verdadero es eso. 

Me he formado en infinitud de disciplinas, en las formaciones, a veces parecía que concursáramos a ver quien tenía " el dolor" más agudo, la desgracia más chunga, el padre más malvado o la madre más perversa. Explicábamos nuestra desgracia, compungidos y ojo que alguien relatara algo más lacrimógeno. Estallaba el concurso de autobiografías estilo Dickens. Concurso de dolor y sufrimiento.

Y luego viene algo sutil y peligroso, usar la terapia como excusa " Claro, es que yo soy tres por eso la vanidad me puede….ya, como yo soy dos, pues ando por ahí ayudando a la gente por necesidad a ser amada….bueno, ¿ qué me dices de mi saturno en la cuatro? Es chunguisimo…Pues anda que mi Venus/ Plutón eso si que es un horror….A mi me leyeron los registros Akashicos y me dijeron que me quemaron viva por bruja por eso ahora no desato todo mi poder, por miedo…..pues ni te cuento la constelación que hice, mi tatarabuelo mató a su mujer y claro ahora tengo fobia a los hombres por eso estoy soltera….pues eso no es nada, resulta que me han hecho el transgeneracional y soy doble de mi abuela que se tiró a a la vía del tren por eso ando medio deprimida…..pues a mi en una sesión de rebirthing me salió que nací con tres vueltas de cordón y claro, tengo miedo a la vida….Pues yo fui a una canalizadora buenísima y me dijo que mi padre actual fue mi hijo en una vida pasada, se murió, por eso tengo este apego tan fuerte con él y con 40 años no me parcho de casa….a mi la kinesologa me dijo que mi alergía al gluten es por culpa de un  trauma que tuve a los dos años…..". ¿ Continuo?  Como nos gusta, en el fondo, salir del terapeuta, triunfantes, con nuestro Trofeo: el motivo de nuestro dolor. Y ahí nos apegamos. " Eureka! Ahora lo entiendo. Ya sé por que no soy feliz!". Muy bien campeón! Y Ahora que lo sabes, ¿ Qué?


Y si por casualidad el terapeuta en lugar de escuchar, validar y comprarte la moto de tu historia personal se le ocurre "abrir las puertas de tu cárcel" y te recuerda: " Mira, tu no eres tu autobiografía, eso no es nada. Lo único real es que ahora estás aquí, respirando, vivo. Eres divino. Sí, sí Divino, puedes hacer con tu vida lo que te plazca. Experimenta. Crea. Juega. Eres un Dios y eres libre". A ese terapeuta no vuelves más. Menudo charlatán. Tu no pagas para que te digan que eres Divino. "Menudo estúpido, que poca empatía, le cuento mi dolor y me sale con mi divinidad. Menudo terapeuta más malo. No vuelvo más!". Y te buscas otro terapeuta, u otra técnica, o formación para que puedas seguir perpetuando tu dolor y contando tu historia, en definitiva, volver a la jaula. 

Han venido Avatares, Maestros, Budas, Cristos, sabios que nos lo han recordado una y otra vez " La Verdad os hará libres!" La Única Verdad que existe es nuestra Divinidad, la que nunca nació ni nunca morirá, Eterna, Infinita. O quizá te guste más una afirmación científica, somos vacío, el átomo es en su 99'99% puro vacío. Divinos, Vacío. Ahí no hay lugar para la densidad cansina de nuestra historia personal. Ni Buda, ni Cristo crearon una terapia, fuimos los hombres en nuestro miedo a la libertad que creamos la religión y de ahí el miedo y la culpa y de ahí suma y sigue.

¿ Qué nos impide profundizar en ese vacío o divinidad interior? ¿ Qué nos impide invertir nuestra energía, tiempo y espacio a meditar en nuestra esencia? ¿ Qué nos impide reconocer nuestra divinidad ? ¿ Qué nos impide afirmar " yo soy Dios viviente"? El miedo a la libertad y el pavor a que caigan todas nuestras excusas. El terror a descubrir que no hay ningún dolor ahí, que todo es una historia que en realidad no nos define. Nuestro Yo Soy, Ser es lo único real, lo demás, una sarta de mentiras que el ego necesita relatar para sobrevivir.

En fin amigos, tenemos dos caminos bien definidos. La Libertad sin excusas o la reclusión con excusas. Y una vez más ( no nos escapamos) somos libres de escoger. ¿ Qué escoges?

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