La mejor herencia

” ¿Y los niños? Tendrías que aguantar por tus hijos”

De hecho lo hago por ellos…aunque parezca una paradoja, todo esto es por mis hijos…”, me decía a mí misma de una forma institntiva, sin entender bien el por qué, era un convencimiento inaudito porque desde la razón, desde lo socialmente aceptable, me estaba cargando mi familia. “¿Cómo osaba divorciarme con cinco hijos?”, gritaban todas las voces, proyectándome todo tipo de miedos, culpas, vergüenza…sombras en mí. Hace ya doce años de esto, justo hoy, que es el aniversario de la muerte de mi hermana Mireia.

La muerte de mi madre, un par de años antes me despertó la conciencia, la muerte de Mireia me puso en acción, decidí divorciarme, después de 10 años de matrimonio “de foto”, rompí el patrón. La muerte de la Gemma, mi hermana pequeña, unos años más tarde me hizo comprender todo: las mujeres de mi familia murieron una detrás de la otra y yo rompiendo el molde, salvé mi vida, y no sólo la mía, sino también la de mis hijas.

Soy hija de una cultura en que los padres “se preocupan por lo qué dejarán en herencia a sus hijos”, dinero, casas, acciones…yo en cambio, lo que deseo es, precisamente, liberarlos de toda herencia. No sólo heredamos los ojos azules del abuelo o el mal carácter de la bisabuela, heredamos formas de pensamiento, patrones de comportamiento, memorias ancestrales que llevamos escritas en las nuestras células, todo tipo de “tareas inacabadas” que heredamos para que las resolvamos, cerremos el círculo y nuestros ancestros descansen finalmente en paz y nuestros hijos no vuelvan a reproducir la misma historia.

He aprendido que lo mejor que puedo hacer por mis hijos es no dejarles nada, ni casas, ni dinero, ni acciones… la mejor herencia se precisamente “la no herencia”. Borrar, cancelar, transformar  patrones limitantes, negativos, enfermizos …en mi para que mi hijos no los hereden.

Y tú ¿ què herencia les quieres dejar a tus hijos?

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