El músculo de la fe

” En el tiempo que Mireia se metía en el agua, tú ya te habías bañado y secado tres veces”

Recuerdo una película de súper 8 que grabó mi padre cuando mi hermana y yo éramos muy pequeñas: una piscina, aparezco tirándome al agua, en el otro lado Mireia, con el flotador, caminando alrededor de la piscina, con cara pensativa y la nariz arrugada como hacía siempre. Vuelvo a aparecer yo echándome a la piscina. Vuelve a aparecer Mireia, ahora en la escalera, con la misma nariz arrugada. Vuelvo yo y me tiro de nuevo salpicando a Mireia que ahora moja los dedos del pie al agua para saber si está fría o no…

” Hasta que no lo tenía muy claro, Mireia no se metía en el agua. Tú eras una atolondrada, una salvaje que antes de pensártelo ya estabas nadando”, explicaba mi madre.

Es curioso como esta escena se me ha hecho viva estos días y me hace reflexionar en la forma cómo he vivido y sigo viviendo mi vida. No pienso, me doy cuenta que las decisiones más trascendentes, las que me han marcado y proporcionado a una experiencia vital importante las he llevado a cabo inspirada y movida por una fuerza muy intensa, que no creo que sea intuición, es diferente. Soy consciente que la mayor parte de las veces que me he visto viviendo nuevas realidades, experiencias que si lo llego a pensar no lo hubiera hecho, porque obviamente escapaban del razonamiento lógico e inteligente.

” Vives constantemente fuera de la zona de confort”, me dijeron el otro día. Y es verdad, y uno sale de la zona de confort precisamente cuando no piensa, sino cuando actúa. De otro modo la vida se vuelve una rutina, un controlar y programar para que las circunstancias se ajusten a nuestras expectativas y nos den seguridad, gracias a vivir y re-vivir el Día de la Marmota, cada día igual que el otro.

La Vida en mayúsculas nos pide coraje, confianza y grandes dosis de fe, y la única manera que se me ocurre para ejercitar el músculo de la Fe es precisamente actuando antes de tener claro el camino a seguir, mucho antes de que las circunstancias sean las adecuadas, antes de que el miedo y la duda se apoderen de nuestras mentes y secuestren nuestro corazón. Cuando uno da el primer paso, el camino se despliega nítido ante nuestros pies, el Universo toma nota y nos envía las circutsancias más adecuadas para seguir con nuestro propósito y el miedo busca a cualquier otro que dude entre el hacer y el no hacer.

Y t, de qué manera ejercitas el músculo de la confianza, la fe y el coraje?

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