El buen vino.

” Para dar buen vino, la planta tiene que sufrir”

” ¿ Me lo puedes repetir, por favor?

” Para dar buen vino, la planta tiene que sufrir”

” Que revelador…realmente todos somos Uno. No soy tan distinta a esta planta…”

Este fin de semana hemos hecho una escapada al Priorat, tierra de viñas y mejor vino. El enólogo de una de las bodegas fue quien nos enseñó el abc sobre la uva, la vendimia y la elaboración del vino. Hace unos años esta zona compite con los mejores vinos de renombre internacional. Por lo visto, se encuentra en medio de un valle cerrado por la Sierra del Montsant y las montañas de Prades que junto al pantano de Siurana, se crea un microclima de cambios de temperatura muy abruptos y si a eso le añadimos la configuración de terreno muy pedregoso, que hace miles de años era mar, por lo visto cada vez que llueve, el agua drena tanto que las raíces de las plantas deben buscarse la vida para encontrar agua en algún lugar, de manera que penetran, escarban y buscan desesperadas alguna bolsa de agua, que por lo general, no encuentran. Todo ello hace que la planta sufra y gracias a este sufrimiento: escasez de agua y cambios bruscos de temperatura, la planta da una uva pequeña y excepcionalmente dulce, con lo cual, el vino es exquisito, una obra de arte.
Esta pequeña parra ha hecho de las circunstancias adversas su tesoro, las acepta y no solo eso, da lo mejor de sí misma.
No somos tan distintos a la naturaleza, es más, somos naturaleza. Todos estamos llamadas a vivir un montón de experiencias y emociones, queramos o no, así es la vida. Las circunstancias no las escogemos ( aunque podríamos hablar largo y tendido sobre ello), a veces vivimos circunstancias que llamamos favorables y otras veces adversas. Hay dos tipos de personas, las que ante la adversidad se derrotan, se convierten en víctimas de lo que sucede, pierden su poder personal, se hunden, se quejan, se lamentan, se atascan y no avanzan. Y en cambio hay otro tipo de personas, como la parra de la historia que ante la adversidad escogen dar un sentido a lo que viven, crecer, transformarse, avanzar, aceptar, dar la cara y dar lo mejor de ellas mismas.
No es masoquismo, es mi experiencia y mi humilde visión, el sufrimiento, en ocasiones da como resultado grandes almas, personas con las que da gusto compartir y pasar el rato. personas sin miedo a la verdad, con una mirada entusiasta hacia la vida, ausencia de queja y buen humor. Personas que salen victoriosas de la adversidad, que saben que son mucho más que las circunstancias y aprovechan los hechos para entregar al mundo su excelencia, como un vino del Priorat.

Y tu, ante la adverisdad escoges ¿ quejarte y ser víctima o aceptar y dar lo mejor de ti?

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