Confía!


" Confía! Relájate! Tranquila, puedes confiar!" 

Habíamos formado un círculo, uno de nosotros se situaba en medio, cerraba los ojos y se dejaba caer de un lado a otro. Desde el círculo debíamos ganarnos su confianza, sujetarlo suavemente y a la vez con gesto firme, para que poco a poco se meciera alrededor del círculo totalmente confiado y rendido. Algunos confiaban al instante y con una sonrisa en los labios se dejaban caer suavemente con la confianza absoluta que varias manos amorosas y solícitas no lo dejarían caer por nada. Otros en cambio, el proceso de la confianza requería más tiempo, paciencia, dedicación, era entonces cuando alguien en el círculo no podía reprimir: " Confía! Relájate! Tranquila, puedes confiar!". 

No sé que me gusta más, si estar en el medio y sentir la confianza total del círculo o formar parte de él y sentir que confían en mi, sea como sea la confianza es un gozo, tanto darla como recibirla. Me gusta hacer este tipo de juegos cuando doy formaciones. Prefiero hacer esto que hablar por horas sobre la importancia de la confianza. La experiencia cala en el músculo en cambio la palabra no siempre tiene el mismo impacto. 

Tuve una revelación muy sanadora, muy obvia posiblemente, quizás incluso tonta. Mi mente creo imágenes veloces, muy vívidas y evocadoras cuando escuché por parte de uno del círculo: " Confía!". Había una cierta urgencia en su voz, se adivinaba la necesidad de que la persona del centro confiara, no era una voz impositiva, ni autoritaria, no había juicio, tan solo amor: " Confía!". Como si detrás de esta simple palabra se escondieran más significados: " Te sujetamos, no temas, no te dejamos caer, estamos aquí por ti, disfruta de este momento, disfruta de la confianza, estamos pendientes de cada pequeño movimiento que hagas y por nada del mundo dejaríamos que te cayeras al suelo. Puedes estar tranquila. Nos hace muy feliz que confíes, que te sueltes. No hay nada que nos haga más dichosos que tu confianza en nosotros". 

En segundos hice el click, algo que conocía intelectualmente pero que de alguna forma se "coló en el músculo" se encarnó en mi para transformarme. A veces pensamos que la iluminación viene precedida por toques de trompeta de las huestes celestiales, o en una retirada cueva en el Himalaya, o vete tu a saber. La iluminación a mi me viene de la forma más simple: " Claro…", me dije " Así es como se siente Dios, de esta forma  siente nuestro Creador y nuestro Padre/ Madre. Quiere que confiemos, que nos soltemos, que nos relajemos y sobretodo que disfrutemos de ese regalo llamado Vida. Él/ Ella nos soñó, nos creó y lo único que quiere de nosotros es el gozo y no el sufrimiento. Dios se alegra de nuestra confianza en Él. ¿ Y cómo respondemos nosotros? Desconfiando, no disfrutando, sufriendo, queriendo controlar cada pequeño movimiento, no dejando espacio a las manos amorosas que nos sujetan, no permitiendo que hagan su trabajo que no es más que sostenernos en eso que llamamos Vida. Dios quiere de nosotros la confianza absoluta, la rendición , no hay nada que le de más alegría. Se siente como un Padre/ Madre respecto a sus hijos, quiere lo mejor para nosotros. Quiere que confiemos en Él / Ella". 

Cuando me llega el miedo por cualquier motivo, ahora evoco esa voz que escuché " Confía" y recuerdo como me sentía formando parte del círculo, la alegría de saber que confiaban en mi, la dicha de experimentar cuando por fin la persona del centro se rendía a nuestras manos con una sonrisa.

" Confía!"

Dejar un comentario

    Favor de o registro para enviar.

    Agregar comentario