Como Dios

“Falta mucho para llegar?”

” Buf, qué aburrimiento…”

” Me hace daño el culo encima de este dromedario…”

Durante la semana que hemos estado en Marruecos compartiendo experiencias con un grupo encantador y precioso, me he sentido cómo si fuera Dios. Quizás suena arrogante o pretencioso, aunque en realidad somos la Divinidad que anhelamos en cada inspiración que hacemos. A diferencia del resto del grupo, yo ya había experimentado el viaje varías veces, sabía qué paso que venía después, conocía qué nos esparaba al final de cada trayecto. Tenía absoluta confianza y certeza que la belleza, el impacto de todo el que vivirán borraría cualquier rastro de malestar, aburrimiento o negatividad.
Por eso, cuando durando el viaje vivíamos los “momentos estrechos”, como mí me gusta llamarlos, cuando las voces de queja se hacían sentir o las expresiones silenciosas de mal estar aparecían, justo en este momento, yo me sentía como Dios. Yo sabía cual era el paso siguiente, qué experiencia esperaba justo después del “paso estrecho”, conocía el amplitud y belleza de lo que estaban a punto de vivir por lo tanto me limitaba a decir ” Ya casi estamos… o todavía falta un poco…” y silenciosamente los envolvía con toda la paz que sólo Dios puede proporcionar.

Cuántas veces en mi vida me asustan los “pasos estrechos”, cada vez que mi experiencia vital se contrae, mis circunstancias no son tal y como mi mente quiere, cuántas veces me atrapa el miedo… es entonces cuando decido sacarme las gafas de miope y ver con la claridad de los ojos de la Divinidad que ve la totalidad y no la limitación como lo hace mi yo pequeño. Dios desde la visión total, infinita sabe que después de un “paso estrecho”, aparece la amplitud, del mismo modo que hicimos cuando llegamos a la vida, pasando por el estrecho canal del parto.

La vida se abre paso en cada momento presente, y nosotros con nuestras preguntas, conceptos, quejas, ” y sí..”, exusas bloqueamos su paso. En realidad esto no es más que una ilusión, una pesadilla de la cual un día despertamos, porque entre otras cosas, nosotros somos la Vida, no estamos paso separados de ella y no hay nada ni nadie que pueda parar este despliegue de Amor. Porque la Vida es Amor.

Y tú, cuando la vida se hace estrecha ¿ con qué ojos te la miras?

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