ciclos

Cuando me atasco, entro en el bucle, cuando no encuentro la puerta de salida del laberinto en el que yo solita me he metido tengo que parar y darme cuenta, aunque me duela, y  ser consciente de mi miopía. A veces me sucede, que no acabo de estar del todo bien, quizás estoy triste, o des motivada, a lo mejor siento frustración o impaciencia, entonces quiero salir cuanto antes de este estado tan molesto, y quiero hacerlo Ya!. 

Recuerdo, con una sonrisa, hace unos años se respiraba en el ambiente " llega una Nueva Era, llega por fin la tan anhelada era del Amor, la espiritualidad. Que ganas". Quizás sólo soy yo, pero me da la sensación que con la llegada de esta nueva era, hemos creado entre todos un barniz de que "todo está bien, todo es peace & love", y si por lo que sea uno siente algo que no sea eso, es que no está elevado, ni es espiritual o yo que sé. Confieso que me he llegado a sentir culpable, avergonzada y poco espiritual por sentir enfado, envidia, vanidad, culpa, pereza… y cuando así ha sido, todavía me he sentido peor cuando al parecer, por más que luchaba, rezaba, decretaba, invocaba, este estado tan "poco espiritual" se había o se instala en mi sin ninguna intención de irse. " Menudo rollo, algo haces mal, muy mal". 

Y aquí es cuando bajo mi mirada hacia la tierra, la tierra como tal, lo más tangible que existe, no es una metáfora. Miro nuestro huerto ahora, en pleno invierno, lo miro y me empapo de él. Me doy una vuelta por el jardín, observo los árboles, las plantas.  Está todo pelado, no hay hojas en las ramas desnudas, no hay flores, no abunda el verde, parece todo muerto, aparentemente. El huerto es una extensión de tierra, es más, tierra con "caca de caballo" esparcida. ¿ Qué me enseña  todo esto? Y bien, si la tierra tiene sus ciclos y me parece adecuado, justo, equilibrado. ¿ Por qué yo no puedo tener los míos? ¿ Para qué este empeño antinatural de renunciar a mis propios ciclos, inviernos y primaveras, muertes y renacimientos, mala leche y alegría?  

Vuelvo a mirar el jardín y me doy cuenta que la vida ahora se da en lo profundo, en el interior, en las raices, en la oscuridad. Miro el abono del huerto, la caca de caballo, para ser claros y sonrío cuando gracias a todos estos deshechos el huerto será todavía más fértil y dará más frutos en tiempos de cosecha. Pues eso, que me permito tener mis ciclos, no querer salir de ellos cuando los juzgo de inadecuados o molestos, me entrego a vivir la tristeza o la pereza que me invitan a ir hacia dentro como las raíces del tilo, o me abro a la rabia o la culpa y uso "estos deshechos" como abono para mi próxima primavera.  Que no me avergüenza la impaciencia que siento, o la frustración que me bloquea, o la rabia que me enciende o la pereza que me aletarga... voy a usar estos "deshechos" como abono, ya llegará la primavera y el tiempo de cosecha

En fin, que gracias tierra, gracias por hacerme ver y reconocer de nuevo que la verdadera espiritualidad, a veces me pide que baje la cabeza un poco y me conecte con la sencillo. 

Y tú, ¿ te permites vivir tus ciclos? ¿ transitar tus inviernos y primaveras con una sonrisa?

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